Actualizada: 12/10/2005 23:31:03

 

 

 

 

 

 

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Esta usted en:  Hermanamientos >> Santo Domingo de Silos (Norte Santander -  Colombia)

 

 

En nuestro afan de convertir esta página web, en un punto de encuentro de los Silenses y teniendo en cuenta de que se podría denominar "Silense a toda persona natural de Silos", a los habitantes de Santo Domingo de Silos en Colombia también les corresponde el honor de ser Silense. Por lo que a continuación le dedicamos una sección especial a este pueblo colombiano, con la finalidad de que sea mejor conocido por nosotros, los Silenses españoles y así poder establecer un Ciber-hermanamiento.


Carta del Ayuntamiento de Santo Domingo de Silos

 

Señores: Pueblo Silense (España)

 

Cordial saludo

 

Es para mi un placer presentar a ustedes un recuento de nuestra memoria histórica, de nuestras costumbres y tradiciones para que ustedes tengan un mayor conocimiento de los Sileros de Colombia, agradecemos su ofrecimiento y estaríamos sumamente agradecidos de que nos hicieran ese gran honor y a su vez les ofrecemos nuestra casa nuestra tierra para que ustedes la conozcan y la disfruten. 

 

Agradeciendo de antemano la atención a la presente misiva.

EDWIN JOSÉ NAVAS

Secretario de Cultura y Turismo Silos

 

Datos fundamentales

UBICACIÓN GEOGRAFICA

Longitud Oeste: 72º 46’
Latitud Norte: 7º 13’
AREA: 382 Km2
LONGITUD SOBRE EL NIVEL DEL MAR: 2.700 metros
TEMPERATURA: 14ºC
POBLACION: 6.011(Censo 1993)

LIMITES
Norte: Cácota y Mutiscua
Sur: Departamento de Santander
Oriente: Chitagá
Occidente: Departamento de Santander

SIMBOLOS

Creados mediante Acuerdo No. 30 de 1991

BANDERA Y ESCUDO: Diseño de Luis Bermúdez Montañez

 

 

 

Historia

Silos es un municipio anclado en las estribaciones de la cordillera oriental, en las laderas del cerro de Santurbán, municipio por donde la historia dio su paso pero dejó a Silos olvidado, inmortalizándolo en sus calles, montañas y rincones que cuentan y  narran leyendas y amores de gentes que ya se fueron. En estas tierras se han sembrado historias leyendas y el santísimo lo colmo de paisajes y rincones llenos de hermosura, orgullo de sus hijos y patrimonio de todos.

LOS ZAQUETAS Y MAGARAS PRIMEROS POBLADORES DE SILOS.

Alrededor de 1400 se establecieron en estas tierras los pueblos de záquetas y magarás los cuales hicieron de esta su casa, viviendo en armonía con la naturaleza, estableciendo un poblado al que llamaron CONCACERE del cual no se tiene claridad de donde se localizaba pero que en su mayoría se afirma haber estado en las laderas que rodeas a cherquetá. (vereda vía bábega)

Su economía estaba fundada en el cultivo de maíz y algunas hortalizas, comerciaban con los pueblos que existían en los alrededores,  en especial con los indios guanes por lo cual hasta hoy se encuentran objetos propios de esta cultura tales como mantas y objetos de cerámica.

Sus viviendas estaban hechas con materiales propios de la región tales como fique, palos de chusque y barro crudo denominado en conjunto bareque.

 

 ALFINGER Y SU BUSQUEDA DE RIQUEZAS.

 En el año de 1531 hubo un cambio de  la historia de los habitantes de la región, de nuestros ancestros,  al desembarcar en Venezuela el Alemán Ambrosio Alfinger nombrado gobernador de Venezuela.

 Es así como este pueblo al saber que el centauro destructor se acercaba acompañado de su leal tropa y que viajaban indomables por las montañas del picacho después de haber desembarcado en Coro (Venezuela) el 9 de julio de 1531, entrando por las cuencas del Orinoco para después escalar la cordillera oriental y así poder llegar a las mesetas de Bucaramanga  acercándose presuroso a las laderas del concácere con  sed de oro y riquezas buscando el mítico Dorado.

Al saber esto, nuestro pueblo partió a los cerros mas seguros y se refugiaron en las covachas(cuevas y albergues naturales) que les brindaron mayor  seguridad, con sus pertenencias mas preciadas y siempre con la confianza de que “el feroz” centauro dejaría sus territorios. Pero lejos de cumplirse los deseos de los pobladores, Alfinger a su paso dejo una cadena de destrucción pasando por Loatá  arrebatándole a los pobladores las pertenencias que los naturales tenían y representaban algún valor, esclavizando y matando para hacer de estos el servicio de carga que con urgencia se necesitaba.

Al llegar al concácere se encontró con que no había nadie y cuanto bohío existió estaba quemándose lentamente, símbolo del dolor que él estaba causando en el corazón de estas tierras, pero como siempre, las mismas tierras que se veían amenazadas por el “conquistador” le dieron las provisiones que necesitaba para seguir su viaje y que el alemán en su arrogancia agradeció por estar sus tropas muriendo de hambre y de frío, pues la travesía fue dura y llena de tropiezos, por la topografía tan difícil de surcar además del asedio del que fueron objeto por parte de los indios chitareros.

Es así como Alfinger da el nombre de “Los Silos” a estas montañas enmarcadas de cultivos de maíz - el mítico pan americano- que abasteció de alimento a sus tropas el cual los indios almacenaban el graneros naturales.

Alfinger venia acompañado de un numeroso séquito entre los que se destacan Francisco San Martín, Luis Hernández que se establece posteriormente  en  Vélez, Bartolomé Hernández Herreño que participo en la

expedición de Pacabueyes, Nicolás Federman segundo al mando, Martín de Quesada Alonso, Gaspar de Ojeda, el capitán Casimires de  Gutemberg quien encuentra la muerte con otros siete hombres a varias leguas de CONCACERE en las estribaciones del cerro de Santurbán al ser emboscados por los indios chitareros y

mas que por esto, por las inclemencias del páramo. El capitán era persona de confianza de la casa Wesler además de ser el designado para suceder a Don Ambrosio en caso de que este faltase.

Ambrosio al llegar a Concácere acampa en estas tierras mientas algunos de sus hombres suben al inclemente páramo a rescatar a los hombres caídos con los chitareros encontrándolos todos muertos siendo sepultados cerca del poblado en el que acampaba Alfinger.

Ambrosio Alfinger llego a estas tierras por las capitulaciones celebradas entre la corona Española y la casa de los Wesler de Alemania quienes eran los mayores prestamistas de la corona española.

Esta primera colonización alemana en el nordeste de nuestro país y especialmente en Venezuela se inició al recibir los hermanos Bartolomé y Antonio Wesler, de manos de Carlos V de Alemania y I de España, una concesión como parte de pago por antiguas deudas y como prenda para nuevos préstamos. Los Wesler —al igual que los Fugger—, eran los más importantes banqueros de Europa en tiempos de la Conquista, y tenían en sus manos el poder que les da ser los prestamistas de un rey que ascendió al trono de Alemania con su dinero.

Sus intereses en América eran exclusivamente comerciales. Ellos conocían de barcos, de minería, de manejo de  pólvora y estaban tan bien informados de lo que sucedía en estas tierras, que en la Corte se afirmaba: "si lo dicen los Wesler, ha de ser verdad". Al conseguir para ellos la gobernación de Venezuela, vienen dispuestos a hacerse más ricos, y por ello no fundan poblaciones, no cultivan, no elaboran ningún tipo de manufactura; solamente recorren sus territorios buscando oro y riquezas, quemando poblaciones indígenas y haciendo esclavos, a quienes marcan con el hierro ardiente. Afortunadamente no les va tan bien como esperaban: el oro que consiguen no es suficiente, su meta es El Dorado y tienen que contentarse con algunas piezas delgadas de oro y con el dinero que les deja el comercio de esclavos en Santo Domingo (República Dominicana).

 Ambrosio Alfinger tras su paso cruel por estas tierras muere asesinado por habitantes de Chinácota específicamente en el valle de Micer Ambrosio en Norte de Santander y Nicolás Federman, mano derecha en la expedición es encarcelado por los mismos Wesler al regresar a Alemania, acusándolo de robo y de arrasar con las tierras de la gobernación.

 

LA COLONIA, LOS RESGUARDOS Y LAS ENCOMIENDAS DE LA REGION.

 Cuando se cimienta la población de Pamplona alrededor de 1549 empieza en la región la época de la colonia, la región de Silos entra a ser parte de una serie de resguardos divididos entre los fundadores y pobladores venidos de Europa así:

fecha

poblado

encomendero

Numero de indios

características

1548 aproximadamente

pasa a ser de Luis jurado

Silos y queneimar

Francisco Díaz de Arles (primo de Pedro de Orsua)

451

Cultivan el maíz y hacen mantas.

20 de agosto de 1550

Silos

Luis Jurado

417 indios

Cultivan maíz y hacen mantas

 

8 de junio de 1558

Bábega

Pedro de Velasco

319 indios

Cultivan maíz y hortalizas

7 de marzo de 1555

Loatá

Juan Sánchez de Gálvez

154 indios

 

Poseen oro recolectado de ríos aledaños. cacique Cura legua

1559

Bochaga

(vichagá)

Alonso Duran

128 indios

Después hizo parte de cáraba y tarabatá

1560

Cáraba, pisacua, tarabatá

Pedro Quintero Príncipe

93 indios

Cultivan maíz y otros alimentos.

 

Durante el primer periodo de la colonia las encomiendas que existían en la región se les denomino de Los Silos con lo cual se recordaba al conquistador Alfinger y se le siguió dando esta denominación hasta pasado el siglo XVII.

A mediados de 1623 el visitador Don Juan de Villabona y Zubiaurre adopto especial  atención por la región de “Los Silos” - pues era una de las regiones mas problemáticas por lo difícil de su topografía, las inclemencias del clima y la mezcla de tribus sin un patrón de lenguaje definido, pero que en su mayoría utilizaban la lengua lache - dando orden especial para instaurar un pueblo que reuniera los diferente resguardos que en la región existían y los cuales poseían características similares tales como mismo idioma y organización para que estos hicieran parte de la población de los silos.

Es así como en 1623 se  realizo la reducción o establecimiento de la población de los silos escogiendo los territorios que iban a conformar el casco urbano de la población en donde se iba a demarcar el poblado que en su mayoría hacían parte del resguardo de los Silos y Carava.

Es así como la población se conformo por las agregación de los indios de Los Silos, Loatá, Cáraba, Bábega, Tutepa, Cupaga, y las demás tribus que hacían parte de la doctrina de los paramos.

 No existe una claridad expresa de donde se edifico el pueblo pero el documento que se transcribe a continuación da cierto horizonte:

 “En el Repartimiento de Los Silos de la enc. Del Cap. Juan Pacheco de Velasco..., lunes 12 de junio de 1.623, Rodrigo Zapata, Juez de Comisión... por el Dr. D. Juan de Villabona y Z. Del Consejo de su Majestad... dijo: Que por cuanto su comisión le dá facultad para hacer visita ocular para la agregación de los indios de los Silos, Loatá, Cárava, Bábega, Tutepa, Cupagá, Tapaguá y las demás (tribus) inclusas en estas Doctrinas de Los Páramos, y sobre las tierras o Resguardos que han menester para sus labores... en este asiento de Los Silos donde esta acordado se ha  de hacer la población, y para señalarles las tierras, quiere ver todas las que hay en la comarca y redondez... para señalar Resguardos suficientes  a los indios de esta nueva agregación...” – “ para este efecto el dho Juez partió del sitio de la iglesia de tapias y con el fueron el Cap. Pedro Jurado, Fco. Medina, Administrador de los indios de Los Silos, Alonso Ramírez de Andrada, Gregorio y Diego Serrano, Don Gaspar, Cacique de Los Silos, y con ellos y otros muchos se fue arriba y se llegó a los aposentos de Tapias del dho Cap. Juan Pacheco de Velasco, en cuyo contorno los dhos D. Pedro Jurado y Fco. Medina informaron que allí han hecho sementeras para el encomendero, dentro de las tierras del Resguardo (anterior) de los dhos indios de Los Silos..., que les dio Resguardo desde una loma que llaman “Arsaso” hasta la quebrada de abajo que llaman “Basique”, hasta encontrar con el camino que viene de Bábega...,” “y en la dicha vista ocular se fue subiendo hasta llegar a unas lomas que llaman  “Concacere”, desde las cuales dio vista a las tierras del dhc Resguardo... mas las tierras de “Rucaquequi” donde el encomendero tiene ganados y muchas ovejas... que por miedo a los daños de aquellas los indios han dejado de hacer labranzas...” – “y se fue subiendo a lo alto del cerro de concaceres y allí se vieron unas mesetas de tierras muy fértil... y el dicho Pedro Jurado dijo que en aquel sitio estuvieron poblados antiguamente, al tiempo de la conquista de estas tierras el Cacique y los indios de Los Silos, y que allí hacían sus labranzas y tenían sus casas...” – “y de allí se vieron unas tierras y labranzas antiguas en las faldas de enfrente llamadas “Tunuaqui” que el Capitan Jurado y los indios informantes dijeron habían sido tierras de los indios Cherquetá que ahora están desocupadas...” “y habiéndose visto y considerado todas las tierras en la redondez de este pueblo de Los Silos se volvió al sitio de la iglesia; habiéndose visto la cual, se vio que tiene 74 pies de largo y 19 de ancho, y que el Padre Rodrigo Prieto, Pbro, Cura de esta Doctrina, le parece que alargándola 30 pies más por la parte del testero, con bases de piedra y adobe, quedará de 104 pies de largo, suficiente para todos los indios de su Doctrina, y para que conste se pone por diligencia, de todo cual que así pasó, en presencia de los españoles e indios presentes. Yo el dicho Juez y Esc. Doy fée. Rodrigo Zapata...”

El Dr. Juan de Villabona y Zubiaurre del Consejo de su Maj. A Vos Rodrigo Zapata.., bien sabéis en conformidad de mis comisiones he comenzado a hacer la visita de los naturales de esta provincia de Pamplona en los requerimientos de Cácota, Icota, Chitagá, Servitá, Mogotocoro (Mogorontoque), Guaca, Cámara y otros que he visitado, en que se han de hacer tres agregaciones y poblaciones... y resta visitar la mayor aparte de esta provincia, que toda ella es muy remota, áspera, fragosa y desacomodada, y de muchos ríos y quebradas, pasos y caminos peligrosos, y precisamente conviene continuar dicha visita y disponerla para que se haga y concluya con mucha brevedad, por estar ya promovido a plaza de Oidor de la Real Aud. Y Chancillería de México, y que para cumplir con su Majestad me manda... y si por mi persona hubiese de acudir y visitar todo lo que resta de esta provincia, causaría mucha delación... yo el Oidor, teniendo atención a que sois persona de inteligencia, y la mucha que tenéis en estas materias... mandé por la presente que luego de esta mi Comisión os sea entregada, os partáis y vais a los pueblos y Repartimientos siguientes:

“Los Silos del Capitán Juan Pacheco de Velasco, Carava(caraba) de Luis Buitrago, Loatá del Capitán Juan de Campos, Bábega de don Antonio Osorio de Paz, Tutepa y Chilagaula de don Cristóbal de Araque y Ponce de León, Tapaguá del capitán Alonso de Rangel, Cupagá de Juan de Rincón, Tompaquela de don Francisco de Horozco, Rávicha del capitán Lorenzo Fernandez de Rojas, Iscaligua de Diego de Arias Maldonado, Quelpa del Capitán Nicolas de Palencia, La Caldera de Pedro Rodríguez Gordillo, Suratá de Francisco de Palentinos, Cácota de don Antonio Osorio de paz, Bichagá(vichaga) del Capitán Alonso Tercero, Pánaga de Alonso de Parada, Cachirí de doña Luisa de Morantes, Ucatá de Andrés de la Parra, Matanza del Alférez Juan Ramírez de Andrada y Gemara de Jerónimo Fernández – Todos los cuales están inclusos en las Doctrinas de los Páramos y Cácota de Velasco, y en cada uno de ellos hagáis lista y descripción de todos los indios y sus mujeres, hijos y familias pertenecientes a cada Encomienda...”.

Es así como se da cumplimiento a los deseos del visitador por parte del Dho Juez y escribano Rodrigo Zapata al cual se le debe el anterior escrito donde describe la conformación de la región. 

A partir del anterior escrito se procedió a la instauración del centro poblado que seria desde este momento el centro de la llamada doctrina de los paramos conformada por los pueblos que estaban en la región y que en su mayoría eran reyes omnipotentes, el frio y la neblina.

 AUTO DE POBLACION DE LOS SILOS -30 DE JUNIO DE 1623.

Los Silos,

Cárava,

Loatá,

Bábega,

Tutepa,

Chilagaula,

Tapaaguá,

Cupagá,

Quelpa,

La Caldera,

Pesquirá.

 

…En la ciudad de Pamplona a treinta días del mes de Junio de Mil Seiscientos veinte y tres (1623), el señor Doctor Juan de Villabona y Zubiaurre, del Consejo de su Majestad, su Oidor más antiguo en la Real Audiencia de este Nuevo Reino de Granada y Visitador General de la Provincias de Tunja y Pamplona, Villa de San Cristóbal y ciudades del Espíritu Santo de la Grita y Salazar de las Palmas promovido por mandato de su Majestad a plaza del Oidor de la Real Audiencia de México, habiendo visto los Autos hechos por Rodrigo Zapata, Escribano de esta Visita que con comisión de su Majestad, fue a hacer las descripciones e informaciones secretas y otras diligencias en los Repartimientos de indios inclusos en la Doctrina de Páramos, en razón a la población y agregación de los dhos repartimientos “al de los Silos”, Encomienda del Capitán Juan Pacheco de Velasco, al cual se han de reducir: Cárava de Luis Buitrago; Loatá del Capitán Luis de Campos; Bábega de don Antonio de Osorio; Tutepa y Chilagaula de Don Cristóbal de Araque y Ponce de León; Tapaguá del Capitán Alonso Rangel de Cuellar; Cupagá de Matheo del Rincón; Tompaquela de Don Francisco Gómez de Orozco; Izcaligua (o Pesquirá) de Diego Arias Maldonado; Quelpa del Capitán de Palencia, y La Caldera del Capitán Pedro Rodriguez Gordillo, y que para ello consta estar poblados en diferentes sitios y poblaciones apartadas las unas de las otras, y doctrinarse en seis iglesias; y por relaciones y memoriales que a su Majestad le han enviado y los dhos Autos, ha sido informado que por no haber tenido los dhos indios doctrina suficiente y continua todo el año, y cura doctrinero que les administre los Santos Sacramentos y los instruya en las cosas y misterios de nuestra Santa Fe Católica, ha resultado haber muerto algunos indios sin confesión y criaturas sin Bautismo, y otros muchos inconvenientes, que todo resiste a la ley divina y positiva, y a las Cédulas Reales de su Majestad, enviadas para el gobierno espiritual y temporal de estos reinos, en que se ordena y manda se provea a los indios la doctrina suficiente “por consistir en ello el descargo de su real consciencia” y el cumplimiento de la obligación que se le puso cuando los recibió de la Santa Sede Apostólica, y ser el cargo y condición con que se han hecho y dado las dichas Encomiendas a los que les posean y gozan; y asimismo que cuando para conseguir este intento hubiese dificultad por ser el número de los dhos indios corto para suplir con sus demoras, tributos y aprovechamientos el estipendio de la dha doctrina, que se agreguen unos indios y otros para juntos y congregados conforme a la Congregación de México se doctrinen como es justo y vivan en policía (educación) cristiana teniendo sacerdote que les diga misa y les administre los Santos Sacramentos; y vistas asimismo las diligencias hechas por los Caciques, Capitanes, indios y principales de dichos Repartimientos de Los Silos, Cáravas..., en razón de su agregación y todos están conformes que se quieren poblar en el sitio de Silos, por ser tierras fértiles, buenas y abundantes para trigo, cebada, maíz, turmas, y otras raíces y legumbres... y con agua y leña y demás comodidades que se requieren para una muy buena población... y para que se cumpla la real voluntad de su Maj. En virtud de las facultades que tengo, mando que todos los dhos indios de la Rep. De Los Silos, Cáravas, Loatá..., que son todos parientes y amigos, y –casi todos de la misma lengua- y que generalmente hablan y entienden la lengua española... para que se agreguen, pueblen y junten –por barrios en el sitio, asiento y pueblo de Los Silos..., con potreros suficientes para criar pasto de los ganados, caballos, yeguas..., y en paraje acomodado en las mismas tierras y Resguardos que el dho Rodrigo Zapata ha elegido y señalado, como consta por el Auto y diligencia por él hechas... y en el dho sitio se recojan, hagan y edifiquen sus casas y bohíos para su vivienda y asistencia ordinaria; y en el sitio donde al presente está una iglesia de tapia, se manda a hacer una iglesia con cimientos de piedra enmaderada y cubierta de teja, con sacristía, conforme a la planta y traza que se dará; y que dhos Encomenderos han de hacer dentro de los seis meses primeros siguientes, y en el entretanto que la dicha iglesia referida se fabrique, doctrinen todos los indios en la que al presente está hecha, y que el edificio nuevo debe ser de tres tapias de alto y media tapia de cimiento de piedra, con ciento seis pies de largo y diecinueve de ancho, con rafas de adobe que hagan buena trabazón... y  se le pongan puertas de madera con cerradura y llave; y en el cuerpo de la iglesia hagan dos ventanas para que tengan luz y claridad... y la dha iglesia nueva que se ha de hacer se ha de edificar con tal traba por la parte de afuera, que dé toda la seguridad necesaria... y delante de ella se deje y señale una plaza cuadrada con la distancia conveniente, y en la dha iglesia se traigan, junten y recojan los ornamentos, campanas y demás cosas que hay en las iglesias de los Repartimientos, para que sirvan en la dicha iglesia, con mayordomo, y alrededor de ella y en las esquinas de la plaza se edifiquen las casas y bohíos de los caciques e indios principales, y en su contorno se haga la población con barrios, con distinción de cada repartimiento y parcialidad, y se les señale sus solares cuadrados por su orden y cuadras y con calles derechas, limpias y desyerbadas, de seis varas de ancho y ciento diecisiete de largo (cada cuadra), en todo lo que permitiere la disposición del sitio y conforme a la traza que se dará, y que se pongan apartados unos de otros por el riesgo de incendios, y habiéndose hecho la población se ha de procurar su conservación para que los indios sean doctrinados, los cuales para su mejor servicio siembren árboles frutales y legumbres que dieren y criaren en el dicho sitio, dándoles a entender que han de vivir juntos y asistir en sus casas continuamente...”. “ y asimismo se manda al juez poblador que fuere nombrado, que haga sacar por acequia y traer a la plaza de la nueva población de Los Silos el agua de la quebrada que llaman “Suratá”, que esta de la dicha nueva población que se ha de hacer... y atento de que el dicho nuevo pueblo y los Resguardos está el Río de la Cárava, que es caudaloso, y en tiempo de invierno dificultoso de pasar, y para evitar y asegurar los riesgos que pueden tener los indios y los españoles circunvecinos se le mande al poblador que fuera nombrado que en Río de Cárava, que en la parte que en le hubiere más estrecha y propósito haga con estribos de peñas y piedra una puerta con vigas largas atravesadas, que llegaren de estribo a estribo; la cual sea ancha y capaz para el paso y contratación de los indios y españoles, y para el paso de sus caballos y cargas todo seguridad, sin que el río les pueda impedir la entrada y la salida de los Resguardos del dicho pueblo de Los Silos, fabricándola con la mejor permanencia que se pudiere, y conforme a la capacidad de la tierra, ayudando los españoles y los indios interesados de la dicha población y vecindad a la fábrica y costa de dicha puente...”.

 

“ Y para que todos los dichos indios e indias de los Rep. De los Silos, Cárava, Loatá, Bábega... que así se manda reducir, agregar y poblar en la dicha nueva población tengan tierras suficientes, fértiles, útiles y de labor para sus labranzas particulares del año y a su vez, para sus comunidades, plazas, ejidos propios, pastos y baldíos, y cría de sus caballos y yeguas y los demás ganados que tiene y hubieren, se les da y desde luego se les señala y adjudica por sus tierras, términos y resguardos los mismos que les señaló el dho Rodrigo Zapata, conforme a su auto y repartición de tierras que proveyó en trece días de este mismo mes de junio, las cuales dhas tierras que se les dán y señalan son:

 

“Desde Pueblo Viejo de Cherquetá por esta banda del río y de allí corriendo derecho por la falda de la loma que llaman Tunuaqui (hoy Pataqui) y el sitio de Surataque, que es una loma por bajo del camino viejo que va a Pamplona, cortando derecho el sitio de Tezariqui y de allí línea recta a dar a una “ensillada” (sic) que llama Urba, que está sobre el asiento del pueblo viejo de Loatá, de allí hasta caer a la quebrada del Padre Lorenzo Sánchez de Galvez que llaman El Salvador y por la dha quebrada abajo al dar al Río Pescadero y atravesándolo a la otra orilla... subiendo por una quebrada  y por ella arriba hasta llegar a la cumbre del páramo por encima de Cárava la vieja continuando la dha cumbre a la quebrada seca... y por ella abajo a dar y entrar en el dho Río Cáraba... y por el dho río abajo hasta llegar a la dha población de Cherquetá, primera linde desde Resguardo.”[2]

 

La transcripción de algunos apartes del auto aludido, mas lo que nos dicen otros documentos sobre el particular, nos deja entender lo que significó construir aquella población con “barrios separados”  para parcialidades distintas, atendiendo a la diferencia de sus lenguas, a las solicitudes de los Caciques que representaban las antiguas Doctrinas, y a las exigencias de los siete Encomenderos involucrados en la empresa poblacional, con seguimiento estricto de las normas suscritas por el señor Oidor, que en nada o en muy poco podían modificarse.

Todo se ejecuta conforme al espíritu de las Cédulas; la que dispone la fundación de el pueblo de Los Silos,  y la que entrega la responsabilidad de la obra material a Don Alfonso Ramírez de Andrada en su calidad de juez poblador. Una y otra Cédula registran la fecha consagratoria del “Treinta de Junio de mil seiscientos veintitrés (1623)”. El censo de la población indígena (948)”, guarismo en el cual se incluye los hombres casados, las mujeres, los ancianos y los muchachos menores de 17 años. – el censo de las casas levantadas bajo la dirección de Don Alonso del Río Cárava, sacar a los naturales de sus pueblos o asientos primitivos y reducirlos a la vida urbana en el pueblo de los Silos. Recibió don Alonso Ramírez de Andrada, ciento veinte pesos de oro de 20 kilates, pagados por los Encomenderos para esta misión y con lo cual se garantizaba la posterior población del pueblo nuevo de los silos.

Don Alonso Ramírez de  Andrada fue designado como juez poblador del pueblo de Los Silos, este contó con el nuevo pueblo de  11 parcialidades, 107 bohíos y un total de 948 almas,   estas tribus estaban compuestas por indios labradores de trigo, cebada, maíz, papa y legumbres que comercializaban en las minas de Vetas y en la ciudad de Pamplona.

Nombró en cada parcialidad un indio con funciones de fiscal para obligar a los muchachos y a los reservados a acudir diariamente a la oración y a todos los indios a la misa los días de fiestas.

El juez poblador procedió a derribar las capillas de Cáraba, Bábega, Tutepa, Loata y Quelpa, entregando al doctrinero de Silos todas las imágenes, campanas y ornamentos que se halló en ellas. 

Desde entonces el pueblo de Los Silos estuvo ligado siempre al abastecimiento de las minas de Vetas con carnes, manteca, maíz, dulces y víveres.

En 1.805 todavía existía como pueblo de indios, aunque  les sobraban tierras de resguardo. En este año un oficial de la Real Hacienda arrendó a un hacendado acomodado las tierras de Cáraba, para que con sus arrendamientos los indios pudiesen pagar los tributos rezagados o no pagados.

En agosto de 1.758 el Alférez mayor de Pamplona, Gregorio Gaspar Luis de Cote, levanto un empadronamiento del pueblo, en ese momento puesto bajo la advocación de Nuestra Señora de la Candelaria: 

Parcialidad de Silos, Socotá y Tapaguá.

Ø4 Reservados (2 capitanes y 2 cantadores).

Ø34 tributarios de apellidos Huérfano, Capacho, Soatá, Silos, Tapaguá, Mogotocoro, Chiaragua, etc.

Ø4 ausentes.

ØCinco reservados por edad.

Ø106 indios de chusma.

LA TRADICION DE LA CACICA

Poco a poco Silos se convirtió en un pequeño pueblo poblado en su mayoría de indios, continuando las tradiciones de sus ancestros para lo cual se debía mantener oculto de los ojos de los españoles, como es el caso de la ceremonia de la Cacica la cual consistía en el culto devoto a la india que dejaba de ser niña y se convertía en mujer hecho que el pueblo celebraba y le rendía una ceremonia de preparación a la nueva mujer, por ser esta la manera en que se mantenía la continuidad de la raza y el regalo del dios de la fecundidad.

Los indios de la zona relataron al visitador respecto de la ceremonia lo siguiente:

“Relataron que acostumbraban celebrar la ceremonia de la Cacica, durante las fiestas de nuestra señora de la Candelaria en la cual “se vestía con adornos a una india y se conducía cargada en silla de manos a la iglesia, con las ofrendas que entregaba el pueblo, pero que ya habían suspendido esas costumbres y se comprometían a no repetirla” “por habérseles instruido de su propiedad y sospecha que podían inducir un rito irregular”.

Esta tradición  por intermedio del padre Rodrigo Prieto primer cura Doctrinero que tuvo la región de Los Silos puesto que estuvo en el periodo de 1600 a 1622 año en el cual aparece en la historia de la población el padre Luis Jurado encomendero de la corona y cura doctrinero de la Zona; estos sacerdotes interesados en predicar y convertir en Dios a los naturales de la región convirtieron la tradición de la cacica en una mixtura de paganismo y cristiandad y así pues adoctrinar de una manera mas eficaz a los pobladores.

Es así como la ceremonia sufrió poco a poco una transformación cambiándose las formas pero no la esencia, la adolescente por la imagen de la virgen de la Candelaria a quienes los indios denominaron de por si la Cacica y siendo esta llevada en andas por las calles de la población celebrando la ceremonia ritual que en un principio fuese para la adolescente haciendo de este un rito, un acto religioso cargado de misticismo y fe  dentro de las leyes de Dios.

Esta tradición se mantiene vigente transmitiéndose de generación en generación, con el mismo fervor de sus primeros tiempos en la cual Silos rinde homenaje a tan magna benefactora de estas tierras además de ser símbolo de los valores y la fe católica que circunda  nuestro pueblo.

Al recibir la denominación  de cacica, la virgen de la candelaria empezó a ser venerada por los naturales del poblado y bajo este titulo empezaron a celebrar en febrero suntuosisimas fiestas en su honor.

Se ignora cual de los caciques le hizo una ofrenda en cierta ocasión de un bello cetro de oro macizo. La alhaja desapareció mas tarde y ahora ostenta un cetro de metal ordinario.

La fastuosidad del cacique  dio onda impresión entre los demás pobladores por lo cual los  indígenas siguieron celebrando las fiestas en su honor año tras año.

La fama de estos festivales traspaso los limites del pequeño poblado y al correr de los años se constituyo en una importante romería.

Hoy por hoy, después de mas de 300 años la ceremonia es conservada por el afán de los habitantes del pueblo y en su mayoría de las zonas rurales por mantener la tradición y de ostentar el colorido y suntuosidad de que en épocas pasadas fue objeto.

La macana del cacique que galante con la reina y señora se conserva con gran respeto en la sacristía de la iglesia,  el ida de las fiestas se adorna lujosamente, y durante la misa mayor la mantienen en alto algunas niñas hijas de familias que guardan con mucho honor la fiel tradición.

Mientras tanto los alféreces han preparado con mucha solicitud las ofrendas que han de presentar a la virgen consistentes en cera, incienso, aceite etc. todo en cantidad no despreciable y presentado con gracia y respeto.

A las doce (12) la música y los cohetes anuncian el próximo desfile de los indios, quienes con trajes a la usanza antigua, sin faltar los plumajes y los arcos, danzan al son de la música y recorren las principales calles.

Adelante un indio, látigo en mano despeja el campo, luego el cacique mayor con la histórica macana y enseguida vienen los demás indígenas con las ofrendas y la bandera nacional.

Después de un breve paseo se dirigen al templo en cuya puerta principal el señor párroco los espera, los rocía con agua bendita y los conduce hasta el altar de la patrona, donde recibe la virgen  las ofrendas.

Esta tradición, hermosa muestra de fe católica y  cultura indígena demuestra como el amor de las gentes pueden conservar los valores y las tradiciones de nuestros abuelos, llevando el alto y siempre presente el legado que ahora nos corresponde cuidar y fortalecer con nuestros actos.

SILOS EN LOS ALBORES DE LA INDEPENDENCIA

 Silos y los Comuneros

Siendo Silos una población modelo, centro del comercio que de la región iba para Pamplona, no fue ajeno a las injusticias que los representantes de la corona española impartían a diestra sobre sus gobernados.

Es así como una serie de hombres valerosos y amantes de su tierra, lideres del mismo pueblo y comandados por el cacique Magará quien consiente de los quebrantos de su pueblo y conocedor de las luchas que se cavilaban por toda Latinoamérica incita al pueblo a la rebelión e insubordinación contra los abusos económicos del virrey y sus seguidores.

 

EL BANDO DE TUPAC AMARU  Y SUS ECOS EN SILOS.

En esta época gobernaba a Los Silos el Pbro. Geovans Matta. Habia numerosas familias de origen español y la población indígena basaba sus vidas en el cultivo de sus tierras y en el cuidado de sus hatos, pero ya empezaban a llegar los vientos de revolución que se esparcían por todos los andes donde los descendientes de los incas soñaban con restablecer su ya olvidado imperio de sus antepasados. Es así como Don José Gabriel Condorcanqui Tupac Amarú llego a transmitir sus ideales en numerosos prosélitos que en Silos estuvo representados por el cacique Magará, de quien se decía era pariente lejano de los ancestrales incas. 

Momento cumbre de esta empresa es la lectura del bando de Tupac Amaru[3] el día 24 de mayo de 1781 por el mismo Cacique Magara en la histórica Esquina del Matacho emblema de nuestra gallardía y valor en el cual se incitaba a la rebelión en contra del virrey  y  la unión entre los pueblos aborígenes del continente para así hacer de América para los americanos y forjando eco en las montañas del concacere con una sola voz que decía “abajo el gobierno colonialista español” partiendo después a engrosar las filas de Berbeo y José Antonio Galán.

Tras el impacto de su insubordinación a la corona y llegada la noticia desde Perú de la muerte de Tupac Amarú Silos entra en un periodo de transición configurándose como un pueblo ordenado previsto por el Visitador Villabona en su auto de fundación.

 

EL SIGLO XIX SIGLO DE CAMBIOS

A cada día que pasaba por Silos se veía como crecía el numero de habitantes y ya independizados de la corona española, Silos renace como tierra de oportunidades y puerto obligado para los viajeros que desde Cúcuta iban hacia Bogotá, activándose el comercio y naciendo nuevas necesidades como lo es la construcción de una nueva iglesia que albergara a un mayor numero de feligreses, además de un establecimiento encargado de impartir educación a el futuro de estas tierras, a sus jóvenes naciendo así dos colegios privados dirigidos por don Vicente Rojas y Don Cesar Arias respectivamente.

En esta misma época Silos disfruto de una imprenta que semana a semana entregaba un informe cultural y noticioso a los moradores del pueblo el cual se llamo “el escolar”, dirigido y producido por don Cesar Arias y don Daniel Laguado.

Entre los años de 1876 a 1894 Silos fue reconocida como capital del circuito notarial y judicial de Pamplona, contando con dos notarias y dos juzgados superiores uno en lo civil y otro en lo criminal o judicial. Debido a esto y a que los empleados del circuito judicial y notarial eran hijos de Silos la región tuvo una gran prosperidad que se vio reflejada en la construcción de caminos que lo comunicaron con Bucaramanga y con los del alemán Lengerke[4] desde Pachacual haciendo mas viable el transporte de cargas y animales a Santander.

 EL SIGLO XX EL SIGLO DEL OLVIDO.

A la entrada del siglo XX Silos estaba conformado como uno de los principales municipios del nororiente colombiano y de la provincia, en los años siguientes se

construyo la carretera que comunica a Silos con Pamplona y a su vez con Bucaramanga. La región entra en un comercio constante liderado por los naturales de bábega que por la ínfima ayuda estatal construyeron casi por si solos la carretera que los unió con Silos y con el Progreso. Esta  carretera fue inaugurada el 19 de mayo de 1945 con lo que se acelero el progreso de bábega y  las tierras aledañas convirtiéndose en puerto terrestre entre Chitagá y Silos además de empezar a ser despensa de productos agrícolas gracias a la variedad de sus climas.

 LA GUERRA Y EL SUFRIMIENTO DEL CAMPESINO

Durante mas de 100 años el campesino Sillero se ha visto agobiado por la violencia que en un principio se cimentaba en el odio a un color (pugna entre liberales y conservadores), poco a poco fue evolucionando en guerra de guerrillas con grupos a margen de la ley que impartían justicia por su propia mano y que con la ayuda de la iglesia dejaron de asolar la región entregando sus armas y uniéndose a la vida civil pero en los años 50 poco después de terminadas las pandillas y los cuatreros la violencia naciente en el país y desatada desde el 9 de abril de 1948 desato una profunda lucha entre las gentes que antes eran amigas y poco después las autodenominadas guerrillas del pueblo sumieron en una gran pobreza a muchos sectores del pueblo.

 

A LAS PUERTAS DEL PROGRESO, SILOS PATRIMONIO DE TODOS.

Ahora nuestro pueblo con sus casillas de tapia y teja, con sus balcones y sus calles angostas, con sus paisajes que a tantos poetas han inspirado se prepara para afrontar el nuevo siglo, para dar la cara a este mundo globalizado donde las culturas que no poseen una identidad definida y unos valores que soporten el paso de el ventarrón del nuevo mundo está predispuesto a desaparecer y con ellos todo lo que ahora los identifica.

Este cambio que hégira siendo sinónimo de identidad y de valores, costumbres y tradiciones debemos hoy por hoy velar por ese patrimonio que nuestros abuelos nos legaron para hacer de esta nuestra tierra ese rincón de recuerdos que nos ha dado su abrigo y hospitalidad para así no dejar perder lo nuestro lo que nos hace únicos para hacer de Silos el paraíso perdido, nuestro orgullo…. Nuestro pueblo.

 

LA IGLESIA DE SANTO DOMINGO DE SILOS

La primera Capilla

 

Silos durante el transcurso de su historia y su vida como pueblo a tenido diferentes iglesias:

La primera de ellas estaba situada en el antiguo pueblo de concacere donde el cura doctrinero Rodrigo Prieto - primer sacerdote en pisar tierras Sileras - instauro la primera capilla para el adoctrinamiento de los habitantes de la encomienda de Los Silos. 

Con la creación de los diferentes resguardos en la región, cada uno gozo de una capilla donde se celebraban los actos litúrgicos a los cuales tenían acceso los pobladores.

Con la creación de la población de Los Silos mediante en auto de población impartido por el visitador  Juan de Villabona se creo una iglesia al estilo de la época que respondía a las necesidades de la naciente población.

En el siguiente aparte del auto de población de los Silos se describe dicha iglesia;

“…y que dhos Encomenderos han de hacer dentro de los seis meses primeros siguientes, y en el entretanto que la dicha iglesia referida se fabrique, doctrinen todos los indios en la que al presente está hecha, y que el edificio nuevo debe ser de tres tapias de alto y media tapia de cimiento de piedra, con ciento seis pies de largo y diecinueve de ancho, con rafas de adobe que hagan buena trabazón... y  se le pongan puertas de madera con cerradura y llave; y en el cuerpo de la iglesia hagan dos ventanas para que tengan luz y claridad... y la dha iglesia nueva que se ha de hacer se ha de edificar con tal traba por la parte de afuera, que dé toda la seguridad necesaria... y delante de ella se deje y señale una plaza cuadrada con la distancia conveniente, y en la dha iglesia se traigan, junten y recojan los ornamentos, campanas y demás cosas que hay en las iglesias de los Repartimientos, para que sirvan en la dicha iglesia, con mayordomo, y alrededor de ella y en las esquinas de la plaza se edifiquen las casas y bohíos de los caciques e indios principales…”

A mediados del siglo XIX se ve la necesidad de la construcción de una nueva iglesia que pudiera albergar a la totalidad de los habitantes de la comarca, es así como en 1864 se inicio la construcción del templo parroquial siendo párroco de la localidad el presb. Ignacio Valencia; se construyo en predios de la Sra. Madre del sacerdote Ramón I. Quesada el cual era oriundo de Silos quien a su vez había sido sacerdote del pueblo y en predios de la señora Juana Quiñones donde de empezó a construir la casa cural.

Los encargados de esta obra fueron: Issac Godoy, Jesus Salazar, Pedro Méndez y Agustín Mantilla.

Los padrinos de la obra fueron Ramón Villamizar, Gavino Antonio y Josefa Cote tíos del poeta nortesantandereano Eduardo Cote Lamus.

Las Campanas de la Iglesia.

Las campanas con que cuenta la iglesia llegaron a la sierra brumosa y tranquila desde Génova (Italia) y a pesar de sentirse nacidas allá en las riberas del mediterráneo, mar azul y bello templado y tranquilo además de venir adornadas para ser campanas de Basílica, bien se aclimataron a este campanario de villa escondida, pacíficamente y aquí cantan y oran cuando es necesario cantar o rezar.

EL PUENTE DE CARABA

En la vereda de Caraba donde con tanto esmero los primeros pobladores de la región almacenaban sus productos para su mejor conservación y que le valió el nombre de Los Silos a la población existe un puente que en otros tiempos sirvió de enlace entre el poblado y los demás resguardos que en la región existían prestando sus servicios hasta hoy.

Este puente de arquitectura colonial construido con vigas de madera que lo atraviesan de lado a lado data de 1623 como lo relata el siguiente aparte tomado del “auto de población de Los Silos”

 “…se le mande al poblador que fuera nombrado que en Río de Cárava, que en la parte que en le hubiere más estrecha y propósito haga con estribos de peñas y piedra una puerta con vigas largas atravesadas, que llegaren de estribo a estribo; la cual sea ancha y capaz para el paso y contratación de los indios y españoles, y para el paso de sus caballos y cargas todo seguridad, sin que el río les pueda impedir la entrada y la salida de los Resguardos del dicho pueblo de Los Silos, fabricándola con la mejor permanencia que se pudiere, y conforme a la capacidad de la tierra, ayudando los españoles y los indios interesados de la dicha población y vecindad a la fábrica y costa de dicha puente...”

El puente dada  su antigüedad ha sido reformado y en algunos casos dañado pero aun hoy conserva su utilidad y su esencia arquitectónica, patrimonio de Silos y de sus gentes.

EL PALACIO MUNICIPAL

 

A finales del siglo XVIII se levantaron las paredes y el techo de la casa cural y la casa municipal; la primera en el punto que ocupa hoy el templo, hasta la esquina noroeste; la segunda, en la acera sur de la plaza.

La casa cural paso a ser mas tarde propiedad particular, en virtud del remate publico; y la casa municipal se cayo por descuido además de la mala construcción.

Años mas tarde, se levantaron las paredes y el techo de paja de un nuevo palacio Municipal alrededor de 1850 terminándose años mas tarde, y que existió hasta 1939.

El primero de enero de 1942 se inauguro solemnemente el actual palacio Municipal, algunos políticos de la época aseveraron que era el mejor palacio municipal de Norte de Santander, este obra consistía en una construcción moderna, de ladrillo y cemento, de dos pisos dotada de todos los servicios higiénicos para su buen funcionamiento, calabozos muy seguros y ventilados, una azotea espaciosa y dependencias para todas las oficinas municipales.

Hacia 1943 funcionaban allí el honorable concejo, la alcaldía, el juzgado y la tesorería, la oficina de estadística y sanidad y el reten de la policía nacional.

 

En 1830 se construyo en la acera norte del parque un local para el funcionamiento de la escuela de varones, que fue demolido en parte para levantar los primeros cimientos del actual templo.

La escuela quedo funcionando en casas particulares por lo cual no se presto un servicio adecuadamente cómodo para los que están en formación.

 

BABEGA BASTION DE PROGRESO.

Tiene el municipio de silos un corregimiento que ha dado a la región hombres buenos, trabajadores y que han cimentado en gran medida el progreso del municipio.

Situado en las riberas de la quebrada que desciende del chorro de el Cornal, en el camino real de Silos a Chitagá. Esta formado por las fracciones de Babega, Tutepa; Doña Angela, Palmar y Maricela. El ida 7 de febrero de 1909 fue erigido corregimiento y de esa fecha hasta el ida de hoy ha obtenido un desarrollo sorprendente debido al espíritu progresista tesonero de sus habitantes. En diciembre de 1927 el gobierno nacional creo la oficina telegráfica y en octubre de 1928 el gobierno departamental estableció la oficina telefónica.

Por los años de 1943 contó con tres escuelas muy concurridas, cada una con local propio y una estación de policía también del corregimiento.

El presbítero Adolfo García Cadena creo las bases de una hermosa capilla aprovechando una faja de terreno donado por Don Manuel C. González. El presbítero Luis F. Martínez sentó las paredes y por ultimo el sacerdote Pablo Emilio Suarez termino la obra siendo inaugurada el 17 de mayo de 1931 con la celebración de una misa cantada, bendijo la primera casulla, la primera alba y el primer cáliz donados por la señorita Heliodora González, la señora Rosalina de Jaimes y el señor Juan de la Cruz Villamizar.

Merced al entusiasmo de la época y la prosperidad de que gozaba la zona la capilla fue dotada de ornamentos de todos los colores, dos bellísimas imágenes: de San Isidro y del Sagrado Corazón donados por la familia Cote Bautista y por Doña Lucresia Silva.

El 7 de septiembre de 1930  se traslado la imagen de nuestra señora de Chiquinquira, salvada milagrosamente de un voraz incendio que destruyo la caseta de Cepita, en donde era venerada por propios y extraños. En este incendio falleció la propietaria de la imagen y aunque pertenece eclesiásticamente a Chitagá, fue trasladada a Babega pues meses antes de este desgraciado acontecimiento, la dueña se la había regalado al padre Martínez para que fuese venerada en el corregimiento.

Cuenta con un clima agradable, aguas termales además de contar con gente culta y hospitalaria. La asamblea de 1931 le destino la suma de $ 3.000 para una planta eléctrica que ilumino al poblado durante mucho tiempo.

El primer corregidor fue el señor Juan de la Cruz Galvis, hombre inteligente e integro quien supo organizar debidamente el corregimiento. El señor Galvis desempeño además el puesto de Alcalde de Silos y de Juez de la municipalidad siendo asesinado por no prestarse a delitos dentro de la impartisión de justicia.

El 26 de junio el sacerdote de la localidad Presb Martínez consiguió que los dueños de la hacienda Babega hoy la chamba quienes eran los padres de el poeta Cote Lamus cambiaran el nombre de la misma por Villa Josefa, para no volver a llamar al poblado “el molino” sino Babega instaurándose una multa de $0.50 al que continuara con la costumbre. El dinero de las multas se invirtió en la terminación de la capilla.

Babega se vio afectada por un desastre que partió en dos su historia: a mediados de 1953 las aguas que surcaban la población inundaron la misma y arrasaron la población dejando un sin numero de damnificados pero la pujanza de sus gentes realizo el milagro de renacer de sus cenizas como el ave fénix y aunque los quebrantos de la violencia también han afectado a sus gentes ha seguido siendo el rincón de progreso que sus gentes han instaurado.

 

ASPECTOS NOTABLES DE LA TRADICIÓN SILERA

LAS ARTESANIAS

Actualmente la artesanía se ocupa principalmente de la elaboración de ruanas, cobijas, sacos, canastos, tamas, etc., algunos trabajos se utilizan o se hacen como terapia ocupacional.

Artesanalmente nuestras gentes trabajan en:

Ø      Tejido en telar

En telar se fabrican los siguientes elementos:

·        Ruanas

·        Cobijas

·        Chales

·        Sacos

·        Monteras o jodáicas

Para elaborar estas prendas se utiliza la lana de oveja virgen previamente hilada en huso manual de madera y hueso, con su respectiva rueca que es un círculo que no deja salir la lana.  Una vez hecha la madeja se tiñe con anilias  (anteriormente se usaban algunas plantas)  y por último se pasa al telar.

Ø      Tejido en 2 o 1 agujeta

Con lana ya procesada se pueden elaborar sacos, vestidos, guantes, medias, escarpines, zapatos; todo trabajado en una o dos agujetas

Ø      Trabajo en esparto

El esparto es una planta propia de los páramos de Silos, el cual se recoge cuando se encuentra verde, se sancocha y se tiñe con anilinas de colores.  Se deja secar y luego se procede a elaborar: 

·        Tamas

·        Sombreros

·        Canastos

·        Individuales

·        Jicareros  (cucharero)

Ø      Alfarería

Aunque poco explotado en la actualidad, nuestros antepasados trabajaron el barro gredo, con el cual fabricaban ollas, jarros, tiestos, moyas, etc.

Ademas de sus artesanias, Silos ha sido la fuente de inspiración para poetas y bohemios reflejado esto en canciones y sonetos que llevan siempre el toque imborrable de sus gentes.

 

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