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Actualizada: 02/09/2004 09:21:16 |
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Sin las cuantiosas
inversiones hechas, la creación de sociedades, la actuación de
los prestamistas y la presencia de capitales foráneos, difícilmente
se podría explicar el súbito auge económico que conocieron
las Islas al término dé la conquista. En el capital de los mercaderes
-sobre todo genoveses- se volcó en inversiones azucareras que
cubrían tanto la financiación de ingenios y plantaciones, como
la comercialización del producto. No sólo se limitaron a
prestar e invertir, sino que, incluso, muchos comerciantes
levantaron ellos mismos potentes ingenios, cuando no los adquirían
a los propietarios castellanos. Se ha comprobado que la
rentabilidad de los ingenios fue casi siempre muy alta, pudiéndose
llegar ha amortizar el capital invertido inicialmente a lo sumo
en un par de años. Aquellos campesinos que no
disponían de ingenio propio, no tenían otra opción que
entregar la cosecha de caña al que poseyera uno, es decir, al
señor del ingenio. Cuando esto ocurría, convenían repartirse
a medias el producto de la molienda y el refino.
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Copyright © 1998-2004 Pedro A. Báez Díaz. Todos los derechos reservados. |
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