C u c a l ó n

(Historia - actual)

 

Sitios de interés: la Sierra, fuente del Cañizar, el Cañuelo, la Balsa, la Torre...

 

Cucalón: la Iglesia y la Torre.

 

 

... en los últimos tiempos

(4)

 

 

 


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Acontecimientos más notables en este siglo

Detalle

 

4 Edificios Públicos Civiles y lugares de uso común

- Ayuntamiento o Casa Lugar
- Juzgado
- El Registro Civil
- Escuelas
- Horno
- Cuartel de la Guardia Civil
- La fuente


EL AYUNTAMIENTO

Aquí , al Ayuntamiento habitualmente le llamamos  "Casa Lugar". A principios de siglo estaba emplazado en un edificio adosado a la Iglesia, donde también estaba la cárcel y en el que se retenía a los presuntos delincuentes hasta que se les soltaba o eran trasladados a Calamocha para ser juzgados. El Ayuntamiento y el Juzgado, compartían por lo tanto el mismo inmueble.

Aquel edificio se hundió y provisionalmente ocupó diversos lugares, entre ellos la antigua escuela de niños sita frente por frente a donde estaba. Ocurrió esto a principio de los años cuarenta,  cuando ya los niños recibían sus clases en las nuevas escuelas, hasta que fue trasladado a su ubicación definitiva en la Plaza, tal como lo conocemos en la actualidad.

La Plaza, como nombre propio, siempre ha significado para todos nosotros, además del lugar privativo de plaza, el recinto porticado del trinquete y lugar común. Cuando no tenías nada que hacer, acudías a este lugar emblemático a sabiendas de que te encontrarías con alguien con quien hablar o poder jugar a la pelota. Todavía recuerdo grandes partidos de pelota en los días festivos, donde los mozos más expertos, por parejas, se enfrentaban para exhibir sus habilidades deportivas. Pero esta Plaza, este trinquete, también se hundió, como otros edificios de nuestro pueblo: el Ayuntamiento, la Torre y la Iglesia, la Casa del Cura, ... De cada uno de ellos hablaremos posteriormente.

Pues bien, una vez reconstruida la Plaza después de su hundimiento, allí se llevaron las dependencias del Ayuntamiento, lugar céntrico e idóneo para tales menesteres. Actualmente dispone de salones acogedores y lugar para todos menesteres, reuniones, lugar para votar en las elecciones, para celebrar juicios de faltas y para recibir a las autoridades provinciales que los visitan. Desde la plaza se puede ver una hermosa placa de cerámica que dice:

  "Ayuntamiento de Cucalón".

LA PLAZA SE HUNDIÓ Y SE RECONSTRUYÓ

No eran bastantes los escombros de la Torre que se añadieron los de la plaza. Parecían los efectos de un bombardeo. Un poco más tarde que la Torre, a principio de los años cuarenta, se hundió la Plaza sin que se sepan las causas de este desastre. Probablemente serían la pobreza de materiales empleados en su edificación, el estrago causado por el paso del tiempo y el poco gasto dedicado a su mantenimiento. Todo en conjunto originó su hundimiento.

Fue un Gobernador de la provincia quien ordenó que se edificase una plaza, trinquete o porche en cada pueblo de su demarcación, para servicio lúdico de niños y mayores, para celebrar bailes y festejos populares y como punto de reunión del vecindario, en cualquier caso, siempre protegidos contra las inclemencias del tiempo.

Cerchas de un granero.Al ser el piso superior un granero de propiedad particular, se tardó bastante tiempo en su reconstrucción, ya que era necesario un acuerdo entre ambos. Finalmente, el dueño del granero optó por renunciar a su propiedad y cederlo al Ayuntamiento en beneficio de todo el pueblo.

La obra mejoró mucho el edificio y la Plaza volvió a levantarse tal como lo fue antaño, manteniéndose la estructura de la planta baja, pared de frontón para el saque a la pared de la izquierda en el juego de pelota, vigas de madera en las "vueltas", sus dos arcos en la fachada exterior y bancos de piedra para sentarse.

La planta superior, que había sido un simple granero sin vanos, al que se accedía por una repisa exterior y quizá también desde la casa de su propietario, fue adaptado a las necesidades más modernas tal como corresponden a un edificio oficial. Así pues, aquí fue instaurado  definitivamente el Ayuntamiento y el Juzgado, desde el edificio de la vieja escuela, y ubicado en las hermosas dependencias construidas al efecto: despachos, salas de reuniones y archivo. Incluso sirvió para dar clases temporalmente.

Modernamente y a partir de la despoblación, la planta baja que había sido lugar para el juego de pelota, cobijo de los niños cuando llovía, recinto de baile en las fiestas y teatro para comediantes y titiriteros, se transformó en un Teleclub con el nombre de Santiago Apóstol, patrón del pueblo, para reunión de los vecinos a ver la televisión cuando todavía no se había generalizado. Hoy es el único bar del pueblo y sigue siendo el lugar de reunión del vecindario donde se puede acudir a tomar café y echar una partida de cartas.

Como construcción  ha quedado como un edificio de bella estampa, en el lugar más transitado de Cucalón y del que se recomienda ver las cerchas de madera de la planta superior como la parte más valiosa y hermosa del edificio.

EL JUZGADO

Como se ha dicho anteriormente, el Juzgado siempre estuvo ubicado en el mismo lugar que el Ayuntamiento. Y el secretario, al ser el pueblo pequeño, igualmente servía para ambos y era el encargado de hacer las inscripciones de nacimientos, matrimonios y defunciones en el Registro Civil.

Antiguamente era regido por el Juez Municipal, pero posteriormente se le llamó Juez de Paz y solamente podía actuar en los juicios de faltas hasta una cuantía determinada, de no mucha importancia. No obstante, su finalidad más importante consistía en poner de acuerdo a los vecinos cuando entre ellos había pequeñas discordias. Los contendientes exponían sus razones y el Juez junto a dos hombres buenos, uno de cada parte, procuraban la avenencia entre los discordantes con el fin de que la cosa no pasase a mayores y casi siempre se conseguía. Se llamaban juicios de conciliación.

Como ejemplo, citamos  un juicio de entonces:

 Tenía un señor una pequeña plantación de almendros. Entre aquél y un vecino acordaron plantarlos en un ribazo separador de las fincas de ambos. Al principio la cosa fue bien. Mas hubo una pequeña discusión entre ellos y los dos querían ser los dueños de los almendros. El Juez y los dos hombres "buenos", interviniendo decían: lo mejor será la mitad para cada uno. Pero los demandantes no estuvieron conformes no se avinieron y el juicio siguió adelante en Calamocha.

Al cabo de cierto tiempo se encontraron uno de los demandantes con su hombre bueno. Aquél le dijo: ¡Qué razón tenías! Si le hubiéramos hecho caso a los hombres buenos, la cosa habría terminado mejor. Valieron más los gastos de los juicios que los almendros.

EL REGISTRO CIVIL

Se compone de los tres Libros fundamentales: nacimientos, matrimonios y defunciones, que se inician con una Diligencia del Juez de Primera Instancia de Calamocha, Don Manuel Goyanes y Sanjuán, fechadas entre octubre de 1870 a julio de 1871, según el Registro de que se trate. Cada uno de ellos queda ampliado con los tomos correspondientes hasta llegar a nuestros días.

Nacimientos

En el primer Tomo, que comprende los seis primeros cuadernos, se lee textualmente lo siguiente:
"Registro Provisional. Libro segundo (*?) del nacimiento Civil para el Juzgado Municipal de Cucalón".
Se inicia el libro con una Diligencia fechada el 18 de julio de 1871.

(*).- No entiendo porqué dice Libro segundo, si es el Primero.
Sin embargo la primera inscripción está fechada 5 días antes de la Diligencia del Juez, lo cual hace pensar en la probabilidad de que existiera otro libro anterior que no se ajustaba al modelo oficial, por lo que hubo que repetir la inscripción en este nuevo modelo de Libro.

La primera inscripción anotada es para registrar el nacimiento de JUAN FRANCISCO GIL Y ARNAL, ocurrido el día 13 de julio de1871, siendo hijo de Joaquín y de Pabla. (Hay una nota al margen que indica que este niño falleció el 27 de enero 1872).

El primer registro del año 1900 es el de JULIANA MARIANA FUNES PLANAS, nacida el 7 de enero de 1900, hija de Urbano Funes Petriz, natural de Langa de 35 años de edad y de Joaquina Planas Monterde, natural de Cucalón y de 36 años de edad.

Matrimonios

En el primer Tomo, que comprende los seis primeros cuadernos, se lee textualmente, escrito a mano, lo siguiente:
"Registro Provisional del matrimonio Civil para el Juzgado Municipal de Cucalón".
Se inicia con la diligencia del Juez citado y fechada el 31 de octubre de 1870.

El primer matrimonio registrado, acaecido el 1 de septiembre de 1871, es el de ANTONIO MAYNAR Y BAILO, nacido el 22 de marzo de 1846 en El Colladico y JOSEFA SEÑALADA JIMENO, de 21 años de edad, natural de Cucalón e hija de José y de María, natural de Olalla.

El primer matrimonio del año 1900, fechado el 31 de agosto, corresponde al de FLORENCIO RAMÓN PASCUAL GIMENO, de 33 años de edad, natural de Lechón, hijo de Juan Felipe, difunto y de María y CASIMIRA LÁZARO MONTERDE, de 48 años de edad (?), hija de Ponciano Lázaro Chárlez, natural de Lechón y de María Monterde Gascón, natural de Cucalón.

NOTA.- En esta época y posterior, era costumbre que el Juez Municipal se desplazase a la iglesia donde se realizaba el matrimonio religioso, para dar fe del acto.

Defunciones

En el primer Tomo, que comprende los seis primeros cuadernos, se lee textualmente lo siguiente:
"Registro Provisional de Defunciones Cibiles (sic), Cuaderno 1º, para el Juzgado Municipal de Cucalón".

La diligencia de inicio está fechada en enero de 1871, siendo Juez Municipal Blas Gimeno y Secretario Manuel Peinado.

La primera defunción anotada en este Libro, ocurrida el 9 de enero de 1871, corresponde al fallecimiento de GREGORIA ROYO y MONGE, hija de Benito Royo y de Catalina Monge. "Párbula" (sic).

Y la primera inscripción del año 1900 es la defunción, el 24 de enero, de MIGUELA PASCUAL DESENTRE, de 14 meses, hija de Miguel Pascual Gracia, difunto y de Francisca Belanche Desentre.

NUEVAS ESCUELAS

Desde que se crearon las escuelas para niños, existió una  frente a la Iglesia Parroquial, en un edificio bastante lóbrego e insuficiente de propiedad municipal. El aula, escasamente iluminada por tres ventanas de pequeñas proporciones, tenía un estrado para el profesor y la clase, más baja, para los alumnos. A ella sólo asistían los chicos pues las chicas se educaban en salas de casas particulares, algunas incluso en las de la propia profesora. Esta es la escuela a la que asistieron nuestros abuelos y bisabuelos a principios de siglo, el poco tiempo tiempo que en aquella época se concedía a los niños para su precaria educación. 

En la década de los años treinta, siendo Ministro Marcelino Domingo, se procedió a la construcción de un nuevo edificio escolar. Para conseguir los fondos necesarios, el municipio tuvo que vender unas láminas procedentes de la Desamortización de Mendizábal y de Madoz. Del primero debió ser la cerrada de "La Abadía" y del segundo "El Campo del Lugar", los cuales proporcionaban al pueblo buenos beneficios. Tras varias deliberaciones para su ubicación, se tomó la decisión de hacerlas en una de las eras de Santa Ana, junto a la carretera. El lugar elegido no era muy adecuado para los los más pequeños, ya que tenían que caminar un buen trecho cara al Norte, algunas veces con cierzo y otras con nieve, en el duro invierno de esta tierra. El resultado fue un edificio bastante moderno para aquella época, con amplios recreos y servicios, pero un poco deficiente en su construcción, ya que en los materiales empleados, según el sentir de las gentes, abundaba la arena y escaseaba el cemento.

Una vez terminado el edificio, decidieron que su inauguración fuese el curso escolar 1936- 37, pero no se contaba con el fatídico imprevisto de que en el mes de julio de ese año empezó la Guerra Civil. Las fuerzas de los nacionales llegaron al pueblo y el sitio más adecuado para su alojamiento fueron las nuevas escuelas. Terminada la contienda, cualquiera puede imaginar el estado en el que quedaron después de haber sido alojamiento cuartelario. Fue preciso proceder a su restauración para poder utilizarlas de nuevo.

Allí se educaron los niños y niñas del pueblo hasta que debido a la emigración la población infantil disminuyó y en 1970 una de las clases se suprimió quedando sólo una escuela mixta. El descenso escolar se acentuó llegando a ser tan pocos los alumnos, menos de cinco, que incluso asistiendo niños de otros pueblos cercanos, en 1995 la escuela fue cerrada y los alumnos llevados a Calamocha. Cucalón quedó sin escuelas, aunque sigue permaneciendo el edificio.

A pesar de ser un pueblo pequeño, ha dado origen durante el siglo que tratamos, a multitud de personas cuya profesión se desenvolvió a lo largo de su vida en el plano de la cultura. Por citar un ejemplo, a finales del siglo XIX ya había dos Maestros Nacionales naturales de Cucalón, los hermanos D. Manuel y Dª.  María López, que desarrollaron su labor profesional en el Campo de Bello. El primero hizo una labor ejemplar y prueba de ello es que sus discípulos lo recordaban, ya mayores y después del paso del tiempo, con gran cariño. Doña María, aunque se casó en Tornos, finalizó su labor docente en su pueblo natal, dando clases a las niñas en una de las habitaciones de su casa. Falleció a mediados de los años treinta y su hermano lo había hecho un poco antes.

Aunque la escuela de niños no era muy a propósito para la enseñanza hubo muy buenos Maestros. Algunos alumnos marcharon a continuar sus estudios en los Escolapios de Daroca o en el Seminario de Belchite y aunque la República impidió que se ordenasen sacerdotes, estudiaron Magisterio u otras carreras y alguno llegó a ser Oficial del ejército. Posteriormente,  ya a mediados de siglo, otros muchos engrosaron las carreras de Medicina, Magisterio o Sacerdotal, formados en el seminario de Alcorisa o en los Escolapios de Zaragoza. Otros que por circunstancias no pudieron estudiar, nutrieron los cuerpos de Policía y la Guardia Civil

Hoy, los hijos de los emigrantes a la ciudad, harían interminable la lista de buenos profesionales, en el plano de la cultura y la investigación.

EL HORNO

Era el  edificio ubicado cerca de la Iglesia en donde se cocía el pan, por eso se le llamaba el horno de pan cocer.

En nuestra página sobre el tema de los oficios desaparecidos hablamos extensamente sobre el horno.

Al llegar la emigración y por lo tanto la despoblación, ya no era rentable su mantenimiento y en la década de los setenta dejó de funcionar y desde Burbáguena o Villadoz vienen panaderos que abastecen las necesidades del pueblo. Hasta hace poco tiempo, al pasar por la puerta, todavía renacía en la memoria la fragancia del horno, con sus olores a leña quemada y pan tierno. En el momento actual el horno ha dejado de existir y el edificio ha sido reemplazado por una moderna nave, de la que todavía reverbera el eco de la música de rock de las últimas fiestas.

EL CUARTEL DE LA GUARDIA CIVIL

El viejo cuartel

Debido a los desmanes que ocurrían en las zonas rurales durante el siglo XIX, como consecuencia de la pobreza y miseria por la que atravesaba España, en el año 1844 se creó el cuerpo de la Guardia Civil, cuya organización fue confiada al Marqués de Ahumada. Se trataba con ello de dar protección a los pueblos contra los salteadores de caminos, bandoleros y cuatreros.

Como los cuarteles de este Cuerpo más próximos de Cucalón eran los de Daroca y Calamocha, bastante distantes para la época, cincuenta años más tarde de su creación, la Guardia Civil se instala en nuestro pueblo, por ser el centro de una gran Demarcación de unos catorce pueblos. A pesar de todo, la tarea se presentía muy dura debido a los escasos medios de comunicación existentes.

Como el Ayuntamiento no tenía ningún edificio adecuado para su instalación, ni medios económicos para construir uno nuevo, se tomó la decisión de alquilar un viejo caserón propiedad de varios vecinos, sito en la última casa del lado izquierdo del conocido Barrio Verde. Al principio los propietarios cobraban un pequeño rento, pero al fin acabaron por renunciar a su derecho terminando por cederlo al Ayuntamiento. No había en él muchas comodidades y sólo una vivienda era un poco digna, la cual se reservó para el Comandante del Puesto.

Al no ser un destino muy agradable, los guardias solían ser de primera salida, la mayor parte solteros, que estaban de patrona en casas particulares, por lo que sólo iban al Cuartel a dormir. Allí vivieron varias promociones de guardias hasta que se construyó el nuevo Cuartel.

La convivencia entre los guardias y el pueblo siempre fue muy cordial  y los vecinos trataron de que su estancia les fuera lo mas grata posible. Los guardias recíprocamente contribuyeron a que todo marchase bien, ayudando a los vecinos en todas las necesidades y algunos incluso contrajeron matrimonio con jóvenes del lugar. De vez en cuando hablas con alguien que te dice: soy de Cucalón pues mi padre era Guardia Civil y allí nací yo.

Nuevo cuartel

Más de tres cuartos de siglo vivieron los guardias en el viejo caserón de la calle Barrio Verde, pero el edificio ya no reunía las condiciones necesarias de habitabilidad, para los tiempos actuales.

Hacia finales de los años setenta, en la "Operación Cuarteles", Cucalón tuvo la fortuna de que el Ministerio correspondiente decidiese la construcción de uno nuevo. Su ubicación se fijó en una gran era junto a la carretera y frente a la ermita de Santa Ana. Había solar suficiente para edificar un amplio y hermoso cuartel con todas las comodidades y más acorde con las necesidades para un buen servicio.

El día de su inauguración a principio de los años ochenta, acudieron las autoridades autonómicas y provinciales, quedando maravillados al ver aquel hermoso cuartel en el cual no se habían escatimado los medios para su construcción. El Alcalde pronunció unas emotivas palabras alusivas al acto quedando contentos todos los del pueblo y los guardias, acostumbrados al viejo, se sintieron satisfechos de aquel nuevo edificio..

Pero solamente una década estuvo en servicio este nuevo cuartel. En la nueva reorganización de la Guardia Civil, el de Cucalón dejó de prestar servicio permanente y los guardias fueron trasladados a Calamocha, desde donde cubren las necesidades de la comarca.

LA FUENTE

La fuente vieja

Desde tiempo inmemorial existe la fuente vieja, de la que no se tiene noticia de que se haya secado nunca. Situada debajo de la Cerrada de "La Abadía",  allí acudía la gente a coger agua para beber, para usos domésticos y abrevar a las caballerías en el pilón existente para este uso. A mediados de siglo se construyeron adosados los lavaderos públicos, para evitar a las mujeres los penosos desplazamientos a la acequia del molino, donde realizaban este menester. 
Pocas casas había cerca de la fuente vieja, por lo que la mayor parte del vecindario tenía que desplazarse un buen trecho para la cogida de agua. Además, la cuesta que la separaba del pueblo era una dificultad añadida cuando había que subirla con los cántaros llenos y en invierno resbaladiza y peligrosa por las caídas.

La fuente de la Plaza

Próximo a los años treinta, al construirse el camino vecinal, fue preciso canalizar el agua de la balsa cruzando el pueblo y así poder regar unos huertos. El contratista propuso hacer una fuente en la Plaza. Bastaba aportar el Ayuntamiento una pequeña cantidad de dinero, parte de la cual la ponían los dueños de los huertos. Pero no hubo acuerdo y la fuente no se hizo.

Pasaron más de veinte años cuando se volvió a pensar nuevamente en la fuente de la Plaza. El Ayuntamiento decide que el agua venga de la Balsa y a pesar de que unos cuantos vecinos no están de acuerdo, pues creen que les va a faltar el agua para regar sus huertos, esta vez gana la mayoría. El Ayuntamiento, que siempre tiene que procurar dar satisfacción a todos los vecinos, levanta un acta en la que se dice: " El agua, en primer lugar, se utilizará para el riego. Y cuando no fuera preciso regar, y por la noche, para la fuente".

Por fin se construyó esta fuente a la que se le añadió un pilón para dar de beber también a los animales. Como es natural la alegría fue inmensa al ver salir por los nuevos caños el codiciado líquido y los vecinos más próximos a la Plaza se disputaban el privilegio de ser los primeros en llenar sus botijos. No obstante, algunos descontentos continuaron usando la fuente vieja alegando que el agua  que venían usando desde siempre, era de mejor sabor y más fresca.

Hoy todas las casas disponen de agua corriente, por lo que ambas fuentes han quedado como testimonio de lo que fueron y dar servicios complementarios, como son los de mitigar la sed de forasteros y paseantes.


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