La calidad actual de las películas fotográficas hace que
prácticamente todas sean aptas para su uso en fotografía
estereoscópica, pero siempre es preferible emplear negativos de
grano fino y alto contraste, ya que de este modo se asegura una buena
definición de los contornos del sujeto.
Películas
lentas (menos de 100 ISO)
Son óptimas
cuando se desea hacer grandes ampliaciones, pero presentan el inconveniente
de necesitar mucha luz para su exposición, con lo que será
necesario recurrir a exposiciones prolongadas y/o grandes aperturas de
diafragma. Esto último redunda en una disminución de la
profundidad de campo, lo cual puede suponer un inconveniente en ciertos
casos.
Películas
medias (100 a 200 ISO)
presentan un
buen equilibrio entre sensibilidad y ausencia de grano, aunque son menos
contrastadas que las lentas. Permiten hacer ampliaciones de unas ocho
veces sin pérdida de detalle.
Las
películas rápidas
Tienen aún menos contraste, y el grano es visible en ampliaciones
de unas siete veces. Tienen la ventaja de poder utilizarse casi en cualquier
situación, y en situaciones normales con aperturas de diafragma
pequeñas, con lo cual se amplía la profundidad de campo.
Positivado
En los positivos es deseable que no aparezca textura superficial, dado
que esta desvirtúa el efecto estereoscópico al captar la
atención del sistema visual. Igualmente, es importante que carezcan
de polvo o partículas extrañas.
Si las copias se
realizan con brillo, las fuentes luminosas pueden reflejar la luz sobre
las copias dificultando o impidiendo la observación de los pares
estereoscópicos, por lo que puede resultar más indicado
emplear copias mate.
Diapositivas
El empleo de diapositivas
produce, sin lugar a dudas, un efecto más realista y atractivo
que el de copias en papel. Presenta el inconveniente de que para la contemplación
del par es necesario disponer de un visor
apropiado.
En el siguiente enlace
se describe la forma sencilla de construir un estereoscopio
para diapositivas.
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