La técnica estereoscópica

 

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Plano más lejano en visión tridimensional
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Habitualmente los objetos situados a gran distancia (más de unos 500 metros) no se observan en relieve.

Cuando miramos a estos objetos, los ejes ópticos están prácticamente paralelos, y la diferencia de paralaje que muestran es demasiado pequeña para ser percibida por el sistema visual.

En tales circunstancias, la información relativa a la distancia a que se encuentran y a su volumen se infiere a partir de indicadores indirectos. Estos indicadores, como son el reparto de luces y sombras o la perspectiva, no proporcionan una visión estereoscópica de la escena, siendo igualmente perceptibles con la participación de un solo ojo.

Al ir observando objetos progresivamente más cercanos, llega un momento en el que el ángulo de paralaje iguala al de la resolución estereoscópica del observador. En este momento, ya es posible apreciar que dicho objeto está más cercano que el horizonte sin la utilización de claves indirectas.

Aumentar la base
De acuerdo con lo visto en las páginas precedentes, a la hora de crear un par estereoscópico, se puede incrementar la sensación de volumen aumentando la separación entre las dos tomas. El efecto de este incremento en la base estéreo es acentuar las diferencias de paralaxis, lo cual redunda en la percepción tridimensional de planos del sujeto más alejados.

Distancia de observación
Por otra parte, la distancia de observación de un par estereoscópico en forma geométricamente correcta queda determinada por la ampliación del negativo y por la distancia focal del objetivo empleado en la realización de las tomas.

Dependiendo de las circunstancias, es posible que la distancia de observación (normalmente 25 ó 30 cm) no se adecue a la relación D=A·f. En tal caso, estos parámetros también influyen en la distancia a que se sitúa el plano más lejano en visión estereoscópica.

Si consideramos una distancia de observación de 30 cm y una agudeza estereoscópica de 20", la distancia del plano más lejano (L) que podrá ser discernida del horizonte viene dada, de forma aproximada, por la expresión: L=A·B·f·1000000/29, donde A es la ampliación, B la magnitud de la base estereoscópica, y f la distancia focal del objetivo empleado. Todos los parámetros han de expresarse en metros.

Cuando nos enfrentamos con una representación geométricamente correcta y a 30 cm, el valor de L se corresponde con el valor observable a simple vista por un individuo con una estereoagudeza de 20", y que es aproximadamente de 620 m.

Cálculo de la base
Con el fin de evitar cálculos, se ha realizado un ábaco, en el cual se cubre un amplio rango de posibilidades que permite construir imágenes estereoscópicas de objetos situados a mayor distancia, y en la sección de Programas está disponible la aplicación Base3D, que facilita la determinación de estos y otros parámetros para la realización de estereofotografías. 

Mediante el empleo de este ábaco, de la expresión antes apuntada o del programa base3D, podemos asegurar la visión tridimensional de cualquier objeto, siempre que este presente una nitidez y contraste suficientes.

De este modo será posible discernir el sujeto en cuestión del horizonte, pero no queda garantizado que apreciemos su espesor. Por otra parte, si junto a los elementos más lejanos del sujeto aparecen otros muy próximos a la cámara, es posible que se dificulte o impida la observación correcta del par estereoscópico.

Cuando la base estereoscópica es del orden de un metro o mayor, puede ser que nos veamos obligados a desplazar la cámara verticalmente. Esto no supone un inconveniente a no ser que las diferencias verticales en el sujeto sean muy elevadas.

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