La técnica estereoscópica

 

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Ortoestereoscopia
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Se conoce como tal la técnica encargada de la reproducción tridimensional del sujeto (en fotografía, de forma habitual, se designa con este término cualquier motivo o escena que se pretende reproducir) de forma geométricamente correcta.

Una reproducción geométricamente correcta será aquella en la que la dirección de incidencia de los rayos luminosos provenientes de las imágenes de cada punto del sujeto coincida con la dirección original de los rayos que inciden en cada ojo al contemplar el sujeto en su estado natural.

Tal como puede observarse debajo, esta definición tiene una cuádruple implicación. 

Por una parte, el tamaño (más propiamente, la ampliación) de las fotografías, condiciona la distancia a que se han de colocar una de otra.

Adicionalmente, la ampliación también determina la distancia a la que han de ser observadas (a mayor ampliación, mayor distancia de observación).

Por otra parte, la separación entre las dos tomas ha de ser igual a la separación interpupilar del observador. 

Por último, es necesario que cada ojo perciba la fotografía que le corresponde, ya que las direcciones de los rayos del sujeto son diferentes en ambas.

Reproducción geométricamente correcta de un sujeto mediante dos pares estereoscópicos (A y B).


Para que la percepción muestre un aspecto y unas proporciones similares a las que se aprecian en una visión a simple vista, hay que respetar la relación entre la ampliación del negativo y la distancia a que ha de ser observada la copia. De forma aproximada, la distancia óptima de observación viene dada de multiplicar dicha ampliación por la distancia focal del objetivo empleado en la toma (D = A·f). La aplicación BASE 3D, que puedes descargar gratuitamente en la sección de Programas, también calcula esta distancia.

Así, en una cámara convencional, que emplea negativos de 24 x 35 mm, si las copias obtenidas tienen un formato de 10 x 15 cm (ampliación del orden de 4,2), habrá que observarlas a una distancia de unos 21 cm si el objetivo empleado en la toma es de 50 mm (50 x 4,2 = 210 mm). Si el objetivo empleado fuese de 80 mm, la distancia más apropiada para ver las copias sería de 80 x 4,2 = 336 mm.

En cuanto a la distancia que separa las tomas de ambas fotografías, en un sentido estricto, tendría que ser idéntico a la separación interpupilar del observador. De este modo, dado que dicha distancia es variable entre diferentes personas, un par "geométricamente correcto" para una persona no lo es para todas.

En función de este inconveniente, históricamente se optó por emplear separaciones de unos 65 mm, que es la separación interpupilar media, para definir este tipo de pares.

A lo largo de la historia de la estereofotografía, ha sido muy habitual el empleo de visores estereoscópicos que facilitan la contemplación de los pares (en páginas posteriores nos dedicaremos someramente a su descripción e incluso modo de construcción). En tal caso, la obtención de reconstrucciones geométricamente correctas necesita que la distancia entre las lentes del estereoscopio sea idéntica a la separación de los objetivos en las dos tomas (sean 65 mm), y que la distancia focal del objetivo sea igual a la de las lentes de visión.

En el caso de que no exista adecuación entre las distancias focales de visor y objetivo, es necesario realizar una corrección controlando la ampliación de forma que esta, multiplicada por la distancia focal del objetivo empleado, sea igual a la distancia focal del visor.

Cuando se dan las condiciones descritas en los párrafos precedentes, ya sea con o sin visor estereoscópico, podemos decir que nos enfrentamos con una reproducción ortoestereoscópica. En tal situación, el sujeto parece ser del tamaño real, con la forma real, y situado a la distancia real.

Si las condiciones arriba mencionadas no se dan, nos encontramos en uno de los tres casos que se describen en las páginas subsiguientes.

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