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| Introducción |
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El primero en advertir y dejar constancia escrita que hallamos heredado, de que vemos el mundo en tres dimensiones, fue Euclides, hace ya más de 2.000 años. A pesar de esto, fue necesario esperar mucho tiempo hasta que el desarrollo tecnológico permitiese la creación de imágenes tridimensionales, a pesar de que ya se conocían sus fundamentos desde tiempo atrás. Las primeras representaciones de este tipo, no fueron posibles hasta 1.838, y estaban basadas en las investigaciones y avances llevados a cabo en los terrenos de la óptica y de la fotografía. El pionero en la creación de estereogramas fue Charles Wheatstone, el cual elaboró unos daguerotipos (placas metálicas de cobre bañadas con plata) que se hicieron públicos en 1.839. Durante la década de 1.840 se produjeron estereogramas de forma experimental y se desarrollaron los primeros modelos de cámaras estereoscópicas. En la década de 1.850 (ver par estereoscópico de la época) ya se producían comercialmente tanto estereogramas como cámaras fotográficas estereoscópicas. La difusión de esta técnica fue muy rápida, y pronto cautivó a buen número de científicos, artistas, intelectuales y amplios sectores de la sociedad. Buenos ejemplos españoles fueron el propio Ramón y Cajal, que llegó a desarrollar una técnica para tomar fotografías estereoscópicas utilizando un solo objetivo de gran diámetro, y Dalí, que realizó creaciones estereoscópicas tanto en fotografía como en pintura. Durante más de un siglo se comercializaron estereogramas y cámaras de forma continuada, empezando a decaer su uso a partir de la década de 1.940. A partir de ese momento, se vería relegado su uso a fines científicos y técnicos con resurgimientos esporádicos en los niveles divulgativo y aficionado. A pesar de todo, hoy día sigue existiendo una gran afición por la imagen tridimensional. Prueba de ello es que en numerosas ocasiones, cuando se produce un avance en la técnicas de la comunicación y la imagen, rápidamente se le encuentra una aplicación para representar este tipo de iconografía, a la vez que se idean nuevos sistemas de presentación de imágenes 3D. Por otra parte, la aceptación de estas técnicas por parte del público suele ser muy favorable, gozando de gran difusión y popularidad. Buenos ejemplos de este fenómeno son la utilización del láser en la obtención de holografías, o el progresivo desarrollo y auge de las técnicas informáticas para la creación de lo que se ha dado en llamar "realidad virtual". Obtener
imágenes 3D es sencillo Para facilitar esto,
en la próximas páginas expondremos los fundamentos de la
técnica así como algunas formas de uso sencillas e ideas
útiles para su puesta en práctica. |
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