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CERBÓN Y SUS GENTES |
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APUNTES HISTÓRICOS PARTE 1: Francisco Javier Jiménez Aspectos generales sobre el origen histórico de Cerbón. PARTE 2: Francisco Javier Jiménez Hipótesis sobre un posible origen francés de Cerbón (Cervon). Datos adicionales sobre el origen de Cerbón. Más datos generales y relacionados con Magaña y otras localidades.
PARTE 3: Pedro Ignacio Júdez Tras recibir tu correo, veo la necesidad de hacer algún comentario al respecto. Encuentro muy loable el interés que la pagina web de nuestro pueblo ha despertado en todos los que formamos la pequeña comunidad de cerboneros, por lo tanto no puedo más que felicitar a todos los que como tú, habeis colaborado enviando reportajes, fotos, ideas, etc... Creo que queda pendiente un pequeño análisis histórico de nuestra zona de procedencia, y digo zona, ya que centrar los esfuerzos solo en la localidad de Cerbón lo considero inútil, ya que por la poca trascendencia histórica de nuestro pueblo las fuentes son mínimas, en cambio tomando Cerbón como parte de un todo mas amplio se consiguen resultados mas alentadores. Todos estos comentarios son, por supuesto, realizados por un mero aficionado a la historia como yo lo soy. Cualquier aportación que yo hiciese solo seria plagiar a algún verdadero historiador y no indagar en las fuentes directas como son los archivos parroquiales, municipales o provinciales (¿por cierto alguno los conoce, deben contener datos interesantísimos?). En cuanto a mi opinión personal al respecto de el orígen francés de Cerbón ahí va mi aportación. Soria fué durante los siglos X y XI teatro de operaciones de navarros, castellanos y musulmanes. Esta condición fronteriza del altiplano del Duero favoreció la continua disputa de sus territorios desde la Reconquista hasta las guerras fratricidas del siglo XIV. Fue un campo de sucesivas confrontaciones que ponían en peligro constante la estabilidad de la zona. Desde que en el año 912 los condes castellanos se hicieran fuertes en la zona más occidental de la actual provincia, hasta que en torno a 1122 se consolida definitivamente Medinaceli, hubo poco tiempo para el descanso. Las luchas más encarnizadas tuvieron lugar durante el siglo X, coincidiendo con la época condal. En esos momentos los enfrentamientos son más intensos y las plazas pasan constantemente de unas manos a otras. Hacia el año 920 los comites castellanos instalados en el vecino alfoz de Lara se lanzan a repoblar y fortificar la ribera soriano-arandina del Duero. El área de dominio castellano quedó así delimitado por el valle del Ucero al este y el Duero al sur, con vértice en Osma. La respuesta del Califato no se hizo esperar y envió sucesivas expediciones de castigo. Por el norte de la actual provincia avanzó la reconquista de los pamploneses que ocuparon Tera, Garray, la Sierra del Almuerzo, llegando probablemente a la Sierra del Madero. El espacio que quedaba entre el arco que traza el Duero y los enclaves de Osma y San Esteban de Gormaz estaba seguramente despoblado, pues en las crónicas árabes se conocía como el desierto de Wuadi Duwair. Por otra parte, el territorio de la actual provincia era escenario también de las cabalgadas de las razzias musulmanas dirigidas contra pamploneses y vascones que tomaban a menudo la ruta soriana dejando a su paso muerte y destrucción. El progreso del avance cristiano requería una rápida respuesta del bando contrario y en 946 el Califato refuerza la plaza de Medinaceli, fortificándola y convirtiéndola en capital de la Frontera Media. Un lugar estratégico desde el que dominar el camino principal que unía el centro de la península con Zaragoza y Cataluña, y con fácil acceso al lugar de confrontaciones del Duero. Muerto Abderrahman III le sucede Al-Hakam II que resulta ser un extraordinario estratega. Durante su califato se estrechan las distancias entre los contendientes y las posiciones se acercan al máximo. En 963 barre la frontera del Duero y toma las plazas de San Esteban, Osma, Clunia, Simancas y Coca. Poco tiempo después construye la fortaleza de Gormaz que se convertirá en una continua amenaza para los cristianos. Las muertes de Fernán González (970) y de Al-Hakam (976) lanzaron al teatro de operaciones a Garci Fernández y a Muhammad ibn Abi-Amir, más conocido como El Victorioso o Almanzor. La suerte de las batallas se decantó ahora del lado musulmán y el conde castellano perdió las plazas que había reconquistado. Las fulgurantes campañas de Almanzor sembraron el pesimismo entre los cristianos que vieron como el amirí asolaba sus ciudades e incendiaba sus cosechas. En 1002 muere el caudillo musulmán cuando regresaba a Medinaceli después de la campaña dirigida contra San Millán de la Cogolla. Al pasar por los campos de Calatañazor cuenta la tradición que fue derrotado y herido, muriendo poco después en Medinaceli, donde fue sepultado. Tras su muerte la intensidad de la guerra decreció y en los años que gobernaron sus hijos las posiciones en la provincia de Soria no cambiaron. San Esteban, Osma y Gormaz permanecían en poder musulmán mientras que las comarcas situadas al norte de esta línea, incluida Calatañazor, eran de dominio castellano. La zona de influencia navarra seguía estando en los territorios del noreste. Una vez lograda la conquista del territorio situado al norte del Duero los esfuerzos se concentraron en mantener la línea fronteriza que marcaba el propio río. El avance cristiano se consolida por el oeste de la actual provincia, desde tierras burgalesas aguas arriba por la Ribera del Duero hasta el foco de San Esteban de Gormaz. Comenzó así la reconquista de la Extremadura y con ella la aparición de los primeros edificios románicos de la provincia. La repoblación de San Esteban de Gormaz debió realizarse a mediados del siglo XI o poco antes (en 1054 Rodrigo de Vivar toma la fortaleza), y poco después, hacia 1063, tenían lugar las incursiones de Fernando I por Aguilera, Berlanga, Bordecorex y Gormaz, aunque la repoblación definitiva se llevaría a cabo en tiempos de Alfonso VI. En 1080 se convoca el Concilio de Burgos que sustituye el rito hispánico por el romano y favorece la entrada de la orden benedictina en los territorios castellanos, con lo que ello implica para el posterior desarrollo del románico. En 1085 se conquista Toledo (de gran significación política por haber sido la antigua capital del reino visigodo) y tres años después se celebra el concilio de Husillos (1088) donde se debaten los límites que ha de tener la restablecida diócesis de Osma, que entonces era un territorio perteneciente al conde de Lara. El Fuero de Andaluz (1089) y la restauración de la antigua diócesis de Osma (1101) permite hacernos una idea de como avanzaba la reconquista. Durante estos momentos, la consolidación de la población bajo dominio cristiano no permitiría una gran actividad constructiva, que muy al contrario sería más bien lenta. Sólo cuando las aldeas de nueva fundación adquieran una sólida estabilidad organizativa y económica se producirá un verdadero impulso renovador que afectará a la fábrica de sus templos. Las nuevas iglesias empezarían a mostrar soluciones románicas o, tal vez, interpretaciones ruralizadas de las obras que se estaban llevando a cabo en el vecino territorio burgalés. Hay que esperar a las primeras décadas del siglo XII para que los cristianos consoliden el dominio de Soria y los principales núcleos islámicos. En 1109 muere Alfonso VI y la desmoralización del bando castellano facilita la aparición en escena del aragonés Alfonso I el Batallador, casado con Urraca de Castilla. Tras apoderarse en 1118 de Zaragoza, emprende la conquista de Borja, Tarazona y las faldas del Moncayo. Al año siguiente repuebla Ólvega, Soria, Berlanga y Ribarroya. Por entonces tomaría también todo el Campo de Gómara y en 1122 Medinaceli, culminando así la reconquista de la actual provincia de Soria y alejando el peligro musulmán. Alfonso I consideró suyos los territorios recién ocupados, que no serán devueltos a los castellanos hasta su muerte en 1134. La repoblación La repoblación de las comarcas sorianas tuvo un marcado carácter concejil y popular. Los propios monarcas incentivaron la ocupación de estos territorios inseguros otorgando a los nuevos pobladores una serie de libertades que facilitasen su asentamiento definitivo, sin temor a las razzias musulmanas. Estas compensaciones y exenciones fiscales quedaron recogidos en los fueros y cartas puebla. De esta manera, en la Extremadura se va a generar un régimen de vida totalmente diferente al que existía en los territorios al norte del Duero en los que la población seguía sometida al régimen feudal. Se restauran las antiguas ciudades y se fundan otras nuevas, construidas como recintos amurallados cuyos habitantes se acogen a un mismo fuero mediante el cual el rey les garantiza la propiedad de la tierra y una serie de derechos y privilegios que no pueden ser enajenados. Tuvieron fuero propio, entre otras villas, Andaluz, Yanguas y Soria. En este sistema el Concejo es el órgano que gobierna a la población por delegación del rey, pero realmente es la parroquia quien articula estas agrupaciones urbanas. La repoblación se realiza con gentes llegadas desde distintos puntos geográficos y se agrupan en las ciudades formando barrios en torno a las iglesias. De esta manera, el templo se erige en elemento unificador y organizativo. Para el control de extensas comarcas se impuso un sistema consistente en el predominio de una población llamada "Villa" sobre un entorno de pequeñas aldeas que reciben el nombre de "Tierra", constituyendo todo ello la "Comunidad de Villa y Tierra".En cuanto a la procedencia de los repobladores que llegan a las tierras sorianas, la toponimia nos desvela la llegada de montanos y extramadanos que duplican el nombre de sus pueblos de origen. Un importante aporte de población camerana se registra en las comarcas del norte. Nombres como Almarza, Gallinero, La Laguna, Lumbrerillas, Matute, Ausejo, Ventosa, Nieva, San Andrés y Santa Cecilia se dan también en localidades ultramontanas. Otro grupo de enclaves se formó con gentes llegadas de las extremaduras segovianas, que dejaron prueba de su procedencia en lugares como Aylloncillo, Arévalo de la Sierra, Buitrago, Cuéllar de la Sierra, Pedraza, Segoviela y Sepúlveda. En otros casos los topónimos simplemente aluden a sus habitantes: navarros (Narros y Valdenarros), castellanos (Castellanos del Campo y Castellanos de la Sierra) y aragoneses (nombre con el que se conocía un antiguo despoblado). Las collaciones formadas en algunas villas importantes y los nombres de sus parroquias definen también la procedencia de sus repobladores y el estado en que se encontraban las tierras de donde partieron. Así por ejemplo, serranos de Yanguas y Magaña repoblaron Ágreda. De la avanzadilla cristiana de Calatañazor partieron gentes para poblar Almazán, Balluncar y la ciudad de Soria donde fundaron una colación (Santa María de Calatañazor). A esta misma capital concurrieron gentes de otros lugares consolidados de la misma provincia como Cabrejas del Pinar (San Miguel de Cabrejas), los Murieles (San Juan de Muriel) y Covaleda (Ntra. Sra. de Covaleda). También llegaron ultramontanos (San Martín de Canales, Santa María de Cinco Villas, Ntra. Sra. de El Mirón, San Juan de Rabanera y San Miguel de Montenegro) y tal vez pamploneses llegados de las comarcas norteñas que dominaban (San Juan de Naharros y San Martín de la Cuesta). No hay que olvidar en este análisis el componente muslim que pervivió en estas tierras y que constituye uno de los principales factores a tener en cuenta en el análisis del proceso repoblador. La alta ocupación musulmana que se registró en el territorio soriano a lo largo de la Reconquista ha quedado plasmada en su toponimia actual. Nombres como Almazán, Almarza, Andaluz, Calatañazor, Medinaceli o Mezquetillas son sólo algunos ejemplos que ilustran esta pervivencia. Los enclaves agarenos se concentraban especialmente al este del arco externo del Duero, en el Campo de Gómara, en la cuenca del Bordecorex-Escalote y en el entorno de Medinaceli. Tras la conquista de esas tierras quedaron algunas comunidades de mudéjares conviviendo con los cristianos como ocurrió en la propia Soria, en Medinaceli, en San Esteban de Gormaz, en Deza, en Serón, etc. Hubo lugares en los que incluso predominó la población musulmana sobre la cristiana y otros en los que convivieron pacíficamente las tres religiones como ocurrió en Ágreda donde se establecieron tres barrios diferentes separados entre sí.Se llegó así a una repoblación muy extensa del territorio soriano con un elevado número de asentamientos en los que se establecieron pequeñas agrupaciones de vecinos que no tardarían mucho en levantar una modesta iglesia románica que con el paso del tiempo irían reformado. Han subsistido algunas de las más antiguas (San Baudelio de Berlanga y San Miguel de San Esteban de Gormaz), de otras sólo quedan vagas noticias o las ruinas invadidas por la vegetación (San Adrián del Madero y San Miguel de Parapescuez). En algunos lugares se habilitaron viejas mezquitas o torres defensivas construidas con el característico aparejo califal (Mezquetillas y Conquezuela). Las restantes son construcciones más tardías. Gran parte de esos núcleos han llegado hasta nuestros días pero otros muchos desaparecieron perdurando su recuerdo en forma de ermitas, torres, granjas y despoblados. Como conclusiones del estracto histórico de la reconquista y repoblación en la Soria de los siglos XI y XII, y que puedes ojear más detenidamente en la página http://inicia.es/de/FSMLR/portada.htm podemos extraer las siguientes conclusiones: La zona donde se ubica cerbón fue reconquistada en un primer momento por navarros y posteriormente consolidada por el rey aragonés Alfonso I el batallador sobre el año 1118. Agreda fue repoblada por gentes procedentes de Yanguas en una primera fase y San Pedro de Manrique y Magaña posteriormente, por lo tanto deduzco que la zona de tierras altas estaba bastante poblada por esa época y que se libró de la presencia musulmana mucho antes que Agreda. Nuestros antepasados no empezaron a edificar la iglesia hasta finales del siglo XII, cuando ya el peligro musulman se habia disipado. Opinar sobre el origen de nuestros antepasados se me antoja complicado, por lógica pude que fueran súbditos del reino de navarra procedentes de la rioja o incluso de más al norte, de origen vascón ¿quien sabe?. La teoria sobre el origen francés por esta misma lógica me parece mucho mas complicada, aunque no hay que olvidar que con la existencia del Camino de Santiago, fueron muchas las influencias francesas en la españa de entoces. No obstante, como conclusión, me parece muy interesante suscitar estos debates que, más que como colaboraciones, deberian tener cabida en un chat sobre todo lo concerniente a Cerbón. Una idea a estudiar. Por último, estos dos dias de pequeñas indagaciones históricas, han despertado mi curiosidad sobre los orígenes históricos de nuestra tierra, a ver si me animo y os mando una colaboración un poco mas extensa y detallada.
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