La necesidad ha llevado a Josefa a adueñarse de algo que no es suyo. A partir de aquí todo se complica, se suceden momentos en que los vecinos, la policia secreta, el voluntariado, los enterradores, etc. ponen su granito de arena para liar y hacer más imposible esta historia exultante de comicidad. Y todo ello, gracias a la perfecta arquitectura teatral diseñada por Dario Fó, para integrar las situaciones más absurdas jamás imaginadas.