VILLAVICIOSA:
Su indumentaria en el siglo XVI
Prueba de ello será interesante recordar, a partir de este momento,
algunas vestimentas asturianas tan legítimas como las que suelen
mostrarse.
Para comenzar haré uso de lo observado por Laurent Vital, en 1517,
y que, pese a la aparente generalización al redactar el cronista
flamenco lo que sigue, bien puede considerarse como lo visto por él
en Villaviciosa. A este respecto me valdré del traslado a la hispana
lengua que realizó don Bernabé Herrera, posiblemente la más
completa, fiel y castiza de cuantas existan.
AL TRATAR DE LA INDUMENTARIA REGIONAL ES OBLIGADO MENCINAR EL LUGAR Y EL TIEMPO DE SU USO
POR EL CONTRARIO, OMITIRLO ABOCA A LA MAYOR Y PERNICIOSA CONFUSIÓN.

He aquí lo que interesa del texto de Vital, en su Relación:
Las mujeres de aquellas regiones van vestidas sobriamente con telas
de poco precio, y lo más a menudo sus hábitos no son más
que de lienzo. Sus adornos y atavíos de cabeza son extraños
y tan altos y largos como en tiempos pasados solían ser los de las
damas y doncellas con sus altos tamboriles, pero no son tales, sino que son
adornos hechos como respaldos, cubiertos por debajo de tela, bastante al estilo
pagano, resultándoles muy penosos de llevar y muy costosos por la gran
cantidad de tela que emplean en ellos, pues les cuesta tanto como el resto
de sus vestidos.
Las mujeres van allí, como los hombres, la mayor parte del tiempo sin calzas, y si las llevan, son anchas y rojas y llenas de frunces, a causa de que no llevan ligas. Yo vi algunas que llevaban botas hasta media pierna, y creo que a la mayoría de estas mujeres no les hace falta peineta ni cordones para sujetarse el pelo, pues debajo de esos altos adornos llevan muchas negras y grises lentejuelas .
Igualmente las chicas casaderas van pobremente vestidas y la mayoría con tela de lino o con un pobre refajo sin mangas y tundido, teniendo las orejas horadadas para colgar en ellas, en día de fiesta, cuando vana a divertirse, a la vez, crucecitas de plata, pendientes y otras chucherías a su gusto; alrededor del cuello llevan a manera de collar, rosarios de azabache, a veces, de ámbar o coral y también cordones negros llenos de nudos .; y a dichos collares, cuelgan y atan alfileres y otras menudencias. Los días de hacer van con los pies desnudos y vestidas tan sobriamente, por lo cual no parecen tan bellas como parecían si estuvieran mejor vestidas.
En la villa de Villaviciosa no durmió el rey más que cuatro noches .
Hasta aquí el texto acerca de la indumentaria de la susodicha villa en el siglo XVI
EL SOFISMA DE LO AUTÉNTICO
Como puede comprenderse claramente, el modo de vestir y componerse en Villaviciosa en el siglo XVI es bastante distinto del que suele presentarse como propio del sigue XIX. Y este es uno de los muchos ejemplos que denuncian el sofisma de lo auténtico. Y es que sólo hay auténtico cuando se especifica el lugar y tiempo de su uso. Tan legítimo es para presentarlo en espectáculos en uno como el otro, como en colección de imágenes o especimenes.
De parecida forma haré comentario próximamente de lo visto
por el mismo cronista flamenco en Ribadesella, y se apreciarán las
diferencias.
Con recordar algunos ejemplos del mismo siglo XVI bastará para conocer
lo relativo del término típico, auténtico
y otros epítetos usados con abundancia y derroche, que sin mencionar
lugar y tiempo, precipitan al entendimiento a la mayor de las confusiones.
Luis Argüelles
Publicado en El Comercio
02/04/1985