LA DANZA DE LOS ROMEROS
de Pola de Siero
La ejecutaban dentro del templo hombres y mujeres, a pesar de las prohibiciones al respecto, en la festividad de la Virgen del Camino.
Fue una danza sagrada nacida en el siglo XVIII y perdida a principios del XX.
Las primeras noticias de su existencia no pasan más
allá del siglo XVIII y se hallan el Libro de Cuentas de la cofradía
de Nuestra Señora del Carmen de la villa de Pola de Siero, cuando
su mayordomo Andrés Rodríguez presenta las cuentas correspondientes
del año 1776, un año más tarde, el 8 de octubre.
Y así consta en el asiento:
Cinqta. Y dos rrs., costo de diez y nuebe danzantes que hubo en
otra festividad y se les de comer y beber.
TRAJES DE LOS DANZANTES ROMEROS
Se conoce el vestuario que usaban los danzantes a principios de este siglo. Es de sospechar que, salvo detalles accidentales, sería los mismos que en siglos anteriores.
Hombres:
Los hombres se cubrían con sombrero de paja de color natural, de
amplias alas vueltas hacia arriba y adornos con broche y cinta de color
alrededor de la copa.
Vestían una camisa totalmente blanca de cuello vuelto; manga larga y amplia; con puño de dos botones; abotonadura blanca de nácar o hilo. Una banda de gasa de colores colocada sobre el hombro derecho, para anudarse en cuidada lazada a la altura de la cadera izquierda, era su adorno peculiar. Vestían calzón atacado, con trampilla, ajustado bajo la rodilla, cerrada la abertura en sus laterales externos con abotonaduras blanca y sujetos con trabilla. Ceñían la cintura con su faja de seda, de colores, no necesariamente igual a los de la banda. Unas medias blancas cubrían sus piernas, atadas bajo la rodilla y bajo la trabilla del calzón. Calzábanse con zapatos labrados en color verde.
Mujeres:
Se tocaban con sombreo de paja de amplias alas vueltas, adornado con perlas
y con gasa ancha alrededor de la copa, anudada atrás y cayendo
sus extremos a la espalda. El cabello lo llevaban suelto a la espalda,
sujeto con una ancha cinta de seda. Su garganta la adornaban collares
de cuentas de colores. Usaban chambra blanca de hilo, más o menos
adornada, con mangas no ajustadas y puño de tres botones. Abotonadura
blanca de hilo o nácar, completaban las prenda. Llevaban falda
plegada y corta. Esto es, dejaban ver media pantorrilla como mucho. A
su cintura rodeaban con un cinturón de gasa, de colores variados.
Sus piernas se cubrían con medias de seda blancas, con adornos
de oro. Sus pies calzaban zapato labrado en material de color rojo cochinilla,
y con medio tacón.

EJECUCIÓN DE LA DANZA
Aunque las noticias son escasas puedo ofrecer alguna de ellas que pueda
dar una idea del lugar de su ejecución, momento de realizarla y,
someramente, sus evoluciones o figuras.
Como se verá, esta llamada Danza de Romeros es de aquellas
conocidas igualmente por danzas de arcos o de aros, pero con la particularidad
de participar en ella hombres y mujeres. El lugar y el tiempo en los que
se ejecutaba esta danza era en el interior del templo y en la festividad
de la Virgen del Carmen.
A este respecto, Fausto Vigil escribía:
ellos (los danzantes) acompañan al párroco,
llevándolo entre sus filas a la iglesia para la celebración
de la misa, y ya en el templo, bailan delante de la sagrada imagen, ejecutando
todas las evoluciones y mudanzas o figuras de la danza, En la procesión,
a la que acompañan en todo su largo trayecto, bailan con bastante
frecuencia, y muchas veces curuzan sus arcos formando calle,
por bajo cuya bóveda pasa la efigie de la virgen
..
La más notable noticia de esta Danza de Romeros sieropolita no es otra que aquélla de celebrarla en le interior del templo delante de la sagrada imagen, cuando muy expresamente se hallaban prohibidas estas exhibiciones en el interior de los templos y que aún se celebrara en la primera década del siglo XX, contra lo establecido en las sinodales asturianas e igualmente contra la recomendación, cuasi prohibitiva, de utilizar la gaita en las celebraciones eclesiásticas, como recomendó el obispo Martínez Vigil.
La ejecución de esta danza constaba de nueve figuras o mudanzas principales, acompañada de música ejecutada por gaita y tambor, sin canto alguno, con aires al compás de dos por cuatro. Así completa se danzaba en el interior del templo ante la imagen de la Virgen del Carmen. En el exterior, durante la procesión, habría de seguirse otro ceremonial, pero no la danza propiamente dicha.
Las figura que ejecutaban a principios del siglo XX, cuando la danza en estos romeros fue dirigida por Antonio Iglesias y Guadalupe Camino eran llamadas así:
1.- La línea. En formación uno tras otro o
de costado.
2.- La trenza. Paseo de un danzante extremo bajo el arco inmediato
y danzar en zig-zag bajo todos los arcos todos los danzantes de esta guisa
que toman el extremo del arco uno del otro.
3.- Las cuatro calles, Calle es paso formado
por los arcos de los danzantes puestos unos frente a otros.
4.- El Baile. Danza propiamente dicha
5.- El Caracol. Evolución de las líneas
en espiral.
6.- El pabellón. Cúpula formada por los arcos.
7.- Las dos barrileras. Cúpula o jaula formada por
los arcos.
8.- Arcos enredados. Desenvolvimiento de la cúpula
de las dos Barrileras.
9.- Túnel y salida. Bóveda larga formada por
los arcos de todos los danzantes para formar un tránsito y dar
paso o breve calle si lo requería su altura.
Tanto hombres como mujeres llevaban los dichos arcos construidos de madera y adornados de gasas y cintas de colores.
EL CEREMONIAL COMPLETO, FUERA Y DENTRO DEL TEMPLO
Hasta aquí, propiamente la Danza de Romeros, porque
en realidad su cometido era mucho más amplio.
Así, en primer lugar, los danzantes se presentaban en casa del
párroco para acompañarlo entre sus filas, al templo; entraban
con el misacantano y se quedaban allí para danzar ante la imagen
de la Virgen. Luego acompañaban a la imagen durante la procesión
u delante de ella. Durante la procesión danzaban la figura llamada
el baile y en lugares determinados por la costumbre formaban
una calle, para que por ella pasase la imagen. Para lograr
estas evoluciones durante la procesión les era preciso transitar
a los costados de las andas, encontrándose ya detrás ya
delante de la imagen. Las calles eran obligadas al salir la imagen del
templo y entrar en el.
He aquí una danza de romeros paridad que bien pudiera recuperarse.
Luis Argüelles
Publicado en El Comercio
2 de octubre de 1984