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LA TROMPA
UN INSTRUMENTO QUE RESURGE

EN ASTURIAS, LOS DE BOAL FUERON FAMOSOS TAÑERDORES Y CONSTRUCTORES

RECIENTEMENTE HA SIDO REHABILITADA PARA DANZAS POPULARES

Puede caer en el olvido los instrumentos musicales por causas varias y, de tiempo en tiempo, si las circunstancias se ofrecen favorables son rehabilitados y de nuevo usados con mayor entusiasmo.
Esto ha sucedido con el instrumento musical llamado trompa en casi toda Asturias, de las que desaparecieron prácticamente sus constructores y, por tanto, aunque en menor número, sus tañedores.

NOMBRES QUE RECIBE

A través de espacio y tiempo ha recibido y recibe distintos nombres. En Asturias, por lo general, la denominan tropa; en nuestros clásicos, trompa de París, trompa gallega, en algunos lugares menos en Galicia; guimbarda, en nomenclaturas oficiales; arpa del hebreo la de origen inglés; birimbao es corriente y birimba, por la Academia: ambas de origen sudamericano; pía-poyo, en Andalucía y un largo etcétera.

LA TROMPA DE PARIS COMO INSTRUMENTO

La más amplia descripción que hallo de trompa de París se debe a Josiane Ricci, en el Glosario de Instrumentos de Thibault. Dice así: “Pequeño instrumento de 50 a 100 milímetros de longitud compuesto de armazón de metal y de lengüeta vibrante de acero. El músico con la mano sostiene el armazón en su boca, apoyándola contra las mandíbulas y con la otra pinza la lengüeta. La cavidad bucal sirve como caja de resonancia y su abertura variable permite amplificar determinadas notas de las producidas por la lámina. Según la frecuencia fundamental del instrumento y la habilidad del instrumentista es posible producir una escala cromática entera por encima de un sonido grave que hace las veces de pedal”.

Niño tocando la guimbarda. Escuela de Menling.
Word, en Los precursores, viene a completar y precisar y corregir, en parte, la descripción de Ricci, al decir que “el instrumento se ha de aplicar contra los dientes (no contra las mandíbulas), mientras su lengüeta vibra bajo la acción del dedo (no se pinza, se percute, como dice Franciosini en su Vocabulario), y sus vibraciones afectan al aire de la boca, que dilatándola o contrayéndola, se hace bajar el sonido o se eleva, según las leyes de la acústica. Y añade que “la serie de notas es, por supuesto, muy limitada, reduciéndose a las de la cuerda común y aun así sólo pueden producirlas un ejecutante práctico”.

Debo añadir que en Asturias suelen superar algunas los 100 milímetros propuestos por Ricci.

MORFOLOGIA Y ELEMENTOS MATERIALES

La forma de la trompa la dejan los que trataron sobre este instrumento para ser comprendida a través de algún grabado.
Realmente su contorno tradicional europeo es semejante a matraz de fondo más o menos esférico, construido con una barra de hierro forjado.

Posee su cuerpo y cuello o garganta. La lengüeta de acero nace en el punto medio del cuerpo o panza, que es la parte que se toma con la mano izquierda, embutida y sujeta fuertemente por cuña del mismo metal, si bien las galas van soldadas, y se extiende a través del gollete, sin rozar sus brazos, hasta las boca, en donde se dobla en ángulo para terminar en voluta, que es la que se percute con la mano derecha.

UN POCO DE HISTORIA

Parece que la patria de la guimbarda, tal como aquí hoy la conocemos, sea la región francesa. Y Ricci nos ilustra diciendo que “desde la Edad Media se extendido al mundo entero y su iconografía es muy abundante”.
Las primeras noticias para la Península ibérica, puede ser que antes se hallen, están contenidas en unos versos que envió Antón de Montoso a don Iñigo López de Mendoza, primer Marqués de Santillana (BAE. Tomo 58), diciendole:

“ y ante el son de las trompetas
tañer trompas de París”.

Y que por los siglos XIV y XV estaba extendida por Europa nos lo asegura Thibault en su estudio Los instruemtos en Europa occidental, diciendo: “los instrumentos de percusión, címbalos, campanas, triángulo, cascabeles, ocuparon lugar notable en la música de los siglos XIV y XV y no temía asociar un juego de campanas o clavicordio o salterio. Muchas otras combinaciones sonoras se hallan representadas en cuadros y miniaturas; se ve incluso una guimbarda unida al grupo de chirimías, a una viola de brazo, a una trompeta marina….”

¿De dónde venían esas trompas que inundaban la Península? Sin duda, gran parte de Francia, sin perjuicio de que nuestros herreros se convirtieran en constructores visto el negocio y capricho de la moda.
Esta impresión testimonia Baltasar Gracián en El Criticón en el que se lee:” si ellos (los españoles) los engañan (a los indios) con espejuelos, cascabeles y alfileres, sacándoles con cuentas los tesoros sin cuento, vosotros (los franceses) con lo mismo, con peines, con estuchitos y con trompas de París, ¿no les volvéis a chupar a los españoles toda la plata y todo el oro?”.

Que en Francia tenía gran aceptación la trompa entre estamentos populares, da idea que Marín Mersenne, en su Harmonie Universelle dedique, por entonces, un detallado estudio a este instrumento, aunque advirtiendo que era “propio de lacayos y gente de baja condición”.

Trompa construida por Juanín el Ferreru, de Cangas de Narcea, hace unos 80 años.Otros cosntuctores: Legaspi, en Los Oscos; Carlinos, en Boal; Novoa en Taramundi y Manuel González en Gijón.

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LA TROMPA, EN ASTURIAS

Y viniendo a nuestra Asturias podrán decirse algunas cosas.
Fueron los habitantes de Boal famosos ciertamente por virtuosos con este instrumento. Acevedo en Boal y su concejo dice algo exaltado: “¿quién mejor que los montañeses de Boal tañen la guimbarda, a cuya lengüeta arrancan hasta palabras articuladas?”.

RESURGIMIENTO DE LA TROMPA EN ASTURIAS

Este instrumento que hace años se encontraba en vías y al borde de extinguirse por su desuso, falta de constructores, imposibilidad de competir con eficacia frente a otros tradicionales de más volumen sonoro, ha vuelto a tener papel preponderante recientemente al poder ser oído por amplificación electrónica en gran concurso de gente y el empeño plausible de recuperar instrumentos tradicionales con el fin de aplicarlos a los fenómenos lúdicos populares.
Quien ha salvado la trompa del naufragio en el olvido ha sido el Grupo de Danzas de la Abadía, de Gijón, que la incorporó como instrumento como instrumento de cantares y danzas en sus recitales, ante la sorpresa gratísima de los asistentes. A ellos se debe, pues, el resurgimiento y futura propagación de la trompa de París.

UN VIRTUOSO DE TROMPA EN GIJÓN

El posible resurgimiento de un instrumento popular en desuso se debe siempre a la posibilidad de la existencia de su tañedor y su constructor. Este hombre se llama José Manuel González, natural de Boal y avecindado en la villa gijonesa.
José Manuel no solamente la toca sino que también las construye para si mismo, no en vano en Boal fueron buenos constructores de trompas sus claveros famosos. Su virtuosismo alcanza el límite de posibilidades que da de sí la trompa. Así no sólo la suena en melodías populares para danzas y cantares, sino que también realiza los típicos alardes, añadiendo otros de su invención, tal que por encima de la melodía ejecutada aparece la letra del cantar, lo que es notable. A todo esto, y ya fuera bastante admirable lo anterior, ejecuta canciones propias para este instrumento conocidas en otros lugares y propagandas en algunas producciones cinematográficas, lo que es más sorprendente. Su
Escuela es excelente, pues ha conocido una buena tradición familiar que se remonta muy atrás, ya que su tía Desusa, que cuenta hoy con 88 años, es otra de las virtuosas de este arte. Por último diré que José Manuel se ha incorporado recientemente al gabinete de investigación folklórica que el grupo de Danzas de la Abadía tiene establecido.

INSTRUMENTO UNIVERSAL


La universalidad de la guimbarda y posterior estudio será la clave para su historia cultural.
Marcel Dubois, en su Música tradicional y étnica da noticias sobre un género de ella construída con bambú en Filipinas conocida por kinabam; en Bali por gengong; en Borneo, por odeng. También Hyatt Verrill, en Costumbres, da noticias de ellas, construídas con cañas por indios sudamericanos. Y así podría seguirse indefinidamente.

CONCLUSION

No hay exclusivas. Lo autóctono es un mito. Cada cultura desarrolla “su invento” condicionándolo a sus necesidades. Nuestra trompa pertenece al desarrollo europeo, y con genealogía antigua se nos presenta y vive hoy conforme a nuestros deseos.

Luis Argüelles
Publicado en El Comercio
9 de septiembre de 1981

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