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El arco musical monocordio es un instrumento presente en muchas culturas, que consiste en términos generales de una tira de madera con una cuerda (ya sea de origen vegetal, animal o metálica) y algún resonador (que puede ser una calabaza, cajón o la boca del ejecutante).

Uno de los más impresionantes arcos musicales se denomina Tumbadera, Tilingotalango o Tilingolatango , se trata de un mástil que lleva atada una cuerda al extremo superior y en el inferior se conecta a un resonador que es sostenido por un pié del ejecutante.

Tilingolatango o la Tumbadera

Francisco "Pancho" Camacho Morfin

Existe poca información acerca de este instrumento, por lo que es importante darlo a conocer, gran parte de lo que sigue se tomó de Alonso (2000), autor canario que cita a los cubanos Fernando Ortiz, Argeliers León, el diccionario de Pichardo, (1836) y el libro de Alberto Pedro "La semana santa haitiano-cubana". Otras fuentes se refieren directamente en el texto, es importante mencionar la ayuda y el apoyo desinteresado de Peyo Benítez , artesano laudero, fundador y exdirector del grupo "la Parranda de Terror", de Gran Canaria, España, en cuya página electrónica se encontraron los primeros datos y en comunicación personal proporcionó información inédita y bibliografía.

Origen del Instrumento

Alonso (2000) comenta que según el criterio más generalizado entre los mas reputados investigadores cubanos, el instrumento proviene del pueblo congo. Ortiz asocia la etimología de tumbadera o tumbandera, con tumba, "que, como tumbar, significa cierto baile", nos dice en su tantas veces citado Catauro.

En cuanto al nombre tilingotalango o tingolatango, no se menciona más información, cabe comentar que en México existe el instrumento y un son denominado el Tilingo Lingo que quizá esté relacionado, además que pudiera ser una expresión onomatopéyica que pretenda imitar el sonido del instrumento.

Otros nombres que se emplean son las denominaciones francesas de caolines o carolines, que siguen utilizando los núcleos de negros haitianos en Cuba, sobre todo durante la Semana Santa.

Descripción y Evolución del Tilingotalango

Orovio, (1981) menciona que en su forma primitiva, el tilingotalango llegó a América a través de los esclavos del pueblo congo, consistente de una rama flexible clavada en el suelo y un hoyo practicado en este, a cierta distancia con el fin de disponer de una caja de resonancia, la cual se cubría con alguna tabla, corteza o lámina metálica, en cuyo centro se ataba un extremo de una cuerda o alambre y el otro a la punta de la rama arqueándola (Ver Figura). En Cuba fue frecuente como tapa del hoyo, el uso de la "yagua" , que es la corteza de la palma real.

En la ejecución del instrumento, de acuerdo con su tamaño el músico de pie o sentado frente a la cuerda o alambre que ha quedado en posición vertical, tenso, lo golpea con un palito o lo pulsa con pulgar e índice de la mano que tañe mientras que con la otra mano, apoyada en la rama arqueada, modifica la tensión para obtener sonidos de diferentes alturas. El timbre del tilingotalango es grave y aunque las notas producidas no son muy exactas en cuanto a afinación, funcionan bien como base para el ritmo que se acompaña.

Con el transcurso del tiempo, la morfología del aparato fue sufriendo sucesivas transformaciones: la vara o mango, se hizo rígida y movible para así facilitar la mayor o menor tensión de la cuerda; el hoyo en tierra, como caja de resonancia, se sustituyó con un gran cajón de madera primero, luego por una tina metálica y finalmente por recipientes plásticos, a los cuales por lo general se les hace una perforación en el centro para pasar la cuerda, la cual se sostiene con un nudo .

El tocador actual del tingotalango acostumbra a colocar su pie izquierdo sobre uno de los extremos de la caja de resonancia, hasta adoptar una cómoda postura que le facilita una idónea ejecución del aparato, que se considera en nuestros días, como un sucedáneo del contrabajo (llamado también "tololoche" en México); no obstante se trata de un fenómeno inverso, el descendiente de los africanos adopta y adapta instrumentos y elementos europeos, para obtener sonidos similares a los instrumento que acostumbraron emplear sus antepasados.

Uso del Tilingotalango

Peyo Benítez (2003, Comunicación personal. Teror, Gran Canaria, España) comenta que en visitas realizadas a Cuba vio al tilingotalango en un poblado de Santiago de Cuba llamado Hongolosongo donde todos sus habitantes son descendientes de africanos, que también se usa en San Luis que es la cuna del Nengón, lo mismo que el conjunto musical cubano "Familia Valera Miranda".

Alonso (2000), señala que en las islas Canarias, y por influencia directa de Cuba, la tumbadera no ha alcanzado un grado alto de conocimiento y popularidad, si bien existen magníficos tocadores de este complicado y, en apariencia, aparatoso instrumento bajístico, como son los casos de Pancho Monje y de José Ángel Domínguez Anadón, que siguen al pie de su excusado, que es como denominan caprichosamente al tingotalango, la que fue pieza angular de la histórica agrupación La Sonora Chicharrera, indispensable en aquellos memorables carnavales santacruceros que se fueron para nunca mas volver.
En cuanto a México se le ha visto construido con una tina grande de lámina galvanizada y un palo del que pende una cuerda, se ha referido su uso en Tasbasco (Cruz Mejía, 2003, comentarios en el programa ¿Quién Canta?, Radio Educación, México) y con los otomies del Estado de Hidalgo, por el Conjunto Magisterial Bilingüe Hñahñu (Guerrero y Vázquez, 1993), el cual hacia adaptaciones prácticas; la cuerda se atada a una de las asas de una tina de lámina galvanizada y el palo se apoya en la tapa de ésta, con lo que no hay necesidad de perforarla, la tina se mantiene en su lugar pisada por el ejecutante.

Al parecer el tilingotango se usa fuera de África, Canarias y América Latina, se ha encontró referido en EUA en una página de instrumentos para niños en 2003 y en Japón, en una serie cultural de este país cuyo nombre no se registro, se le vio compuesto por una tina plástica que no se pisa en la tapa para sostener en su lugar el resonador, sino que se le mantiene apoyando un extremo del palo y un pie en el reborde de la boca del recipiente.

Posible Relación del Tilingotalango con un Son Mexicano

Finalmente, se mencionó que en México existe el Tilingotalango y un son denominado el Tilingo Lingo que pudiera estar relacionado. Este último es tomado frecuentemente como ejemplo de sones jarochos del oriente mexicano de reciente creación y autor conocido, es decir no tradicionales; en una rápida revisión se encontró que en dos discos se le atribuye a Lino Carrillo, sin embargo García (1984) lo refiere sencillamente como un son veracruzano, es decir del dominio público, por lo que hará falta una investigación posterior para dilucidar la situación.

El Tilingo Lingo musicalmente recuerda a otro tradicional , llamado el Ahualulco, incluso comparten entre los ejecutantes comerciales algunos pasajes instrumentales, lo cual es evidente en el fonograma de los Hermanos Aguilar, citado en las fuentes.

En ambos sones el canto se compone de coplas y estribillo, la mayor semejanza se manifiesta en la interpretación de las primeras, tanto en la melodía como en el ritmo y su acompañamiento en tónica y dominante. En los estribillos, en el Ahualulco ocurre un cambio a un ritmo más rápido, mientras que en el Tilingo Lingo, entra una armonía de subdominante o tercera como se conoce popularmente.

Los versos iniciales del estribillo del Tilingo Lingo dicen: "ay tilín, tilín, tilín, ay tolón, tolón, tolón"; lo que podría ser una imitación onomatopeyica de instrumento congolés, como parece sugerirlo incluso el nombre del tilingotalango; las palabras tilín y tolón también aparecen como parte del estribillo del son de la Sarna, considerado tradicional y antiguo (Caset Encuentro de Jaraneros Vol. 2). Relacionado con esto se tiene que los músicos jarochos al no recordar la copla a repetir o como adorno, tararean algunas partes ocasionalmente.

El Tilingo Lingo es un son con unas cuantas coplas, lo que indica la tendencia a tener una letra fija, característica de los sones de creación reciente; a los antiguos en el canto se les van acomodando coplas de acuerdo con el humor de los ejecutantes (Sánchez, 2000).

La temática de las cuartetas del son que se analiza es descriptiva, pues se inician con: "El tilingo es...".; alguna menciona que: "tiene un ritmo sabrosón", podría ser referencia a un instrumento rítmico. Otra dice que "es un aire improvisado", ¿se referirá a un instrumento que se puede improvisar fácilmente?. Otra parte dice "que se baila con estilo de la bamba y el danzón", ¿hablará la llegada de este último a México procedente de Cuba hace más de 100 años?. En la letra cita al puerto de Alvarado, quizá como referencia una de las entradas de la influencia cubana hacia Sotavento veracruzano.

Otro detalle interesante es que en la mayor parte de la letra se refieren a una entidad denominada tilingo, ¿será apocope de tilingotalango?; en el Diccionario Breve de Mexicanismos se cita la palabra tilingo aplicada a tonto. Por otra parte, en México es frecuente llamar el tilín al pene, sobre todo de los niños.

Con base en lo dicho, se plantea que aceptando el origen reciente y comercial del Son del Tilingo Lingo, pudo haber surgido de la concentración de coplas populares que se refieren a un instrumento; alguna de las versiones del estribillo menciona otro cordófono: "que me toquen el violín, que me lo sigan tocando".

Las coplas dedicadas a los instrumentos musicales no son ajenas al son jarocho, en el "Guapo", el estribillo dice "que me toquen el violín, que me toquen la jarana" (Caset Ecuentro de Jaraneros Vol. 2), y el "Siquisirí", parece referirse a la sonaja o maraca; Ortiz (1981) menciona que entre los bantús la danza del buitre o Chid Zimba, se acompaña al son de tambores y "chitsikiri" o maracas . Camacho (2003) , presenta una décima que señala esta situación.

El uso de nombres africanos no es raro en otros sones jarochos, como el zacamandú, señala García de León (1992).

Bibliografía y otras fuentes.

Alonso, E. 2000. El tingotalango o la tumbadera. Columna Ten Con Ten. Periódico La Opinión de Tenerife, el Sábado. 28 de octubre de 2000. España.

Benítez G., P. 2003. Página Web Perike ( http://www.perinke.org/artesanos.htm# ) Consultada en 2003.

Camacho M., F. 2003. El Buey y el Toro (Décimas de Cuarteta Obligada) y el Siquisirí (Décimas Suelta) En: Figueroa H., R. (Comp). Viva la Cuenca. Fiestas de la Candelaria, Tlacotalpan, Veracruz. México. P.p. 4-6. (www.comosuena.com/jarocho/jarana.htm).

Caset Encuentro de Jaraneros Vol 2; Grabaciones realizadas en Tlacotalpan, Ver. Secretaría de Educación y Discos Pentagrama. CP-082. México (Contiene los sones de la Sarna y el Guapo y Textos de Ricardo Pérez Monfort) Hacia 1980.

Diccionario Breve de Mexicanismos http://www.academia.org.mx/dbm/DICAZ/b.htm (Consultado en 2003).

Disco Conjunto Alma Jarocha de los Hermanos Aguilar. Bailes y Sones Jarochos. Metropolitan. México. Hacia 1960.

Disco Conjunto Jarocho Villa del Mar de Ángel Valencia. Sones Jarochos. INDIMEX Tono Fiel. México, Hacia 1970.

García B., D. 1984. Danzas y Bailes Regionales de México. Vol I. Cuarta Edición. Marines. México. Pp. 22.

García de León, A. 1992. Textos acompañantes del Caset Zacamandú; antiguos sones jarochos. Grupo Zacamandú. Proaudio. México
Guerrero, G. R. ; Vázquez V., I. 1993. Voces de Hidalgo; la música de sus regiones. Fonograma en tres Casets. Inst. Nal. de Antropología e Historia. Gobierno del Estado de Hidalgo. Cenzontle. Fotografía de Arturo Enríquez Basurto. México.
Instrumentos musicales para niños; make a bass, (http://www.satisfied-mind.com/make/bass.htm Consultado en 2003)

Orovio, H. 1981. Diccionario de la música cubana; biográfico y técnico. Editorial Letras Cubanas. Cuba. Pp 407.

Ortiz, Fernando. 1981. Los bailes y el teatro de los negros en el folklore de Cuba. Letras Cubanas. Segunda Edición. Cuba. pp 279.

Sánchez G., R.V. 2000. Coplas libres y coplas exclusivas en el son huasteco. Son del Sur. México. 8: 36-44.


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