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| revista del Gabinete de estudios etnográficos |

REHUE
:
UN ESPACIO SAGRADO
Raúl Díaz Acevedo

REHUE: un espacio sagrado1
Es común en nuestra región escuchar el término REHUE,
vocablo de origen mapuche, que de inmediato se asocia con el altar-escalera
que utiliza la machi (shaman) en sus rituales. A su vez, la mayoría
de los textos que se han escrito sobre la cultura mapuche reafirman tal
conceptualización respecto de dicho logismo. Estos mismos textos, además,
señalan que en el ceremonial mapuche “Nguillatún”
(Rito de
fertilidad) se utiliza, a modo de altar, un rehue de las mismas características
formales mencionadas y que utiliza la machi para ascender y encontrarse con
sus espíritus protectores celestiales.
¿Pero... es realmente el sentido, la carga significativa que tiene
dicha palabra? ¿No existen errores de apreciación y descripción
en tales afirmaciones? Para analizar tal conceptualización comenzamos
revisando su etimología según los diccionarios más autorizados:
Re: Un prefijo que se antepone con el significado de puro, nítido,
genuino, exclusivo, sin mezcla2.
We: Los nombres de las cosas terminadas en we significan el lugar donde hay
dichas cosas3.
Luego Rehue o Rewe, literalmente hablando, sería lugar puro, lugar
sin mezcla, lugar genuino. Se entiende también como “lugar sagrado”.
Si es lugar sagrado para este grupo cultural tendrá una gran carga
significativa, trasuntará un profundo sentimiento simbólico.
“El hombre de las sociedades arcaicas tiene tendencia a vivir lo más
posible en lo sagrado o en la intimidad de los objetos consagrados. Esta tendencia
es comprensible: para los “primitivos” como para el hombre de
todas las sociedades pre-modernas excelencia.
Lo sagrado está saturado de ser. Potencia sagrada quiere decir a la
vez realidad, perennidad y eficacia. La oposición sacro-profana se
traduce a menudo como una oposición entre real e irreal o pseudo-real.
Es, pues natural que el hombre religioso desee profundamente ser, participar
en la realidad, saturarse de poder4.
Visto de este modo, Rehue no es el objeto, la cosa, sino el espacio que en
sí y a su alrededor crea y se sacraliza a partir de un objeto que adquiere
un sentido hierofánico. Este espacio por lo tanto es real, donde el
mapuche se carga de identidad, de realidad, donde el realmente es.
Los espacios sagrados a su vez tienen características muy relevantes
que se articulan en un sistema donde concepciones religiosas e imágenes
cosmológicas se integran en un todo lógico.
Según Eliade , estas características se pueden resumir en tres5:
• Tenemos , en primer lugar, que “todo espacio sagrado implica
una hierofanía, una irrupción de lo sagrado que tiene por efecto
destacar un territorio del medio cósmico circundante y el de hacerlo
cualitativamente diferente.
• Segundo: dicho espacio está ubicado en el centro del universo.
Tanto en sentido horizontal como vertical es el centro absoluto.
• Tercero: a través de este espacio sagrado es posible ponerse
en comunicación con los seres sobrenaturales
Analizando en profundo el rehue como escalera ritual de la Machi o altar de
Nguillatún, cumple precisamente con estas características, pero
aclaramos que rehue no es el objeto sino el espacio que ocupa y crea.
Precisamente por todas las razones antes aludidas es que es utilizada indistintamente
la palabra Rehue, tanto en el altar levantado en el Nguillatúe –
lugar donde se realiza el Nguillatún – como en la escalinata
de la machi, puesto que ambos representan lo mismo: un espacio sagrado, real,
puro,
genuino, donde es posible comunicarse con los seres superiores, dado a que
en ese espacio es posible quebrar o abrir los espacios en forma vertical y
ponerse en contacto con los seres superiores.
El uno es propio de toda una comunidad, el otro es privativo de la Machi;
pero ambos permiten esa ruptura hacia lo sagrado.
Pero ya que planteamos diferencias entre ambos tipos de altares, es bueno
identificar sus características.
El Rewe de la Machi.
El Rehue o Rewe es, por antonomasia, la escalinata que usa él o la
Machi para realizar sus oraciones para comunicarse con lo sagrado. Es un altar
utilizado con ocasión del Machiluwun (iniciación de la Machi),
Ngueikurrewuen (Literalmente significa “mecer el rehue” que corresponde
a la ceremonia que realiza la Machi cada cuatro años para renovar la
escalinata y/o las ramas de canelo adosadas a esta) 6, Machitún (ritual
de curación de un enfermo), pero en ningún caso este altar es
utilizado para realizar el Nguillatún de una comunidad mapuche.
Algunos autores hablan de esta escalinata de uso privativo de la Machi presente
en el Nguillatún. Lo que suele llevar a confusión es que cuando
se realiza un Ngueikurrewén – renovación del Rehue –
suele terminarse éste con un Pichi Nguillatún (pequeño
Nguillatún) celebrado por la machi junto a sus familiares e invitados7.
Para Lenz (1910: 680) 8, “Rehue es el árbol de las ceremonias
de la Machi, consiste en un tronco de un árbol grueso que se entierra
generalmente un poco inclinado, subiendo mas o menos 2 metros de la tierra;
en el lado anterior hay una tosca escalera tallada y en la parte superior
se amarran ramas de canelo (Drinys Chilenzis), el árbol sagrado de
los mapuches (araucanos). La Machi sube en ciertas ceremonias a la pequeña
plataforma en lo alto del tronco, donde baila y canta con un cultrún
(tambor)”.
Este lugar o espacio sagrado (entiéndase Rehue) está compuesto
básicamente por el Kemo Kemo o tronco principal, que también
se denomina praprahue (voz que significa escalera). Adosados a este tronco
principal están las ramas de canelo y de quila. Suele ir adornado con
doce cintas de colores.
Presentes están las dos banderas distintivas de la Machi. Al pie de
la escalera se coloca una pequeña mesa (llangui llangui) donde están
ubicados los dos metahues (cántaros) con mudai y los elementos rituales
de la machi. Sólo de este modo está completo el altar. Sólo
de ese modo se puede transformar en lugar sagrado por medio del rito. Sólo
entonces es Rehue.
Respecto al “praprahue” Casami-quela9 manifiesta lo siguiente
: “ Esta voz sinónima de Kemú – Kemú, significa
simplemente escalera.
Se separa en pra (-përa) raíz de pran (- përan) “subir”
y we, partícula que da la idea de la “acción indicada
por el verbo”, es decir “para subir”. La repetición
de la raíz en praprawe da idea de escalones. Kemú Kemú
se denomina también el “arco iris” ( - relmú) y,
dada la
difusión ecuménica, de la ascensión del shaman al cielo
por medio del arco iris, convengamos en que esta coincidencia es más
que fortuita”
Cabe señalar una característica muy propia de dichos altares
en esta región: entre el último escalón y la plataforma
superior se talla en el Kemú – kemú un rostro humano sobre
el cual suele esculpirse un sombrero de copa – el cual pasa a ser la
plataforma superior.
Este “Rehue” siempre esta colocado frente a la puerta de la ruca
de la Machi y mirando el sol naciente, vale decir, al ascender por el praprawe
la machi, siempre queda mirando el sol naciente,
punto cardinal de mayor carga benéfica10
El Rewe de la Comunidad
Hemos dicho que indistintamente se da por nombre de rehue a dos tipos de lugares
sagrados o altares: el privativo de la Machi y el que pertenece a la comunidad
y que se usa exclusivamente para la realización del Nguillatún.
Es precisamente por el fin común: un carácter religioso que
tienen ambos altares.
El otro “Rehue” es el utilizado en el Nguillatún y es de
propiedad comunitaria y se alza en un terreno escogido especialmente para
la celebración de dicha ceremonia y que esta siempre al centro de las
dos mitades adscritas a esta celebración. Este hecho nuevamente
refuerza el sentido conceptual del termino analizado.
El Nguillatún es dirigido y celebrado por el Ngempin (dueño
de la palabra) especie de sacerdote laico, cuyas funciones duran exclusivamente
el tiempo que corresponde al Nguillatún. El Ngempin – de acuerdo
con Lenz – es el oficiante y sacerdote de las rogativas (Nguillatún)
que dirige el acto religioso, independientemente de la Machi y Cacique del
lugar (Moesbach 1929: 372).
Suele oficiar el Ngempin una persona especialmente dedicada a esto, como también
puede asumir dicho rol el Lonco (cabeza) o Cacique de la comunidad. (En 1974
nos tocó observar un Nguillatún en la zona de Barros Aranas,
en que el Ngempin había venido exclusivamente a celebrar la ceremonia
desde Argentina, en cambio en otro lugar, asumió este rol el Lonco
del lugar, don Amador Huinchunao).
El papel del o la Machi, aunque importante en el Nguillatún, es secundario
y suele haber algunas ceremonias en las que están presente más
de una. En Malalche, Chol Chol, en 1983, nos tocó ver uno dirigido
por dos Caciques del lugar y co - celebrado por dos Machis de la zona.
Mas el uso conceptual del “Rehue” para el altar o lugar sagrado
del Nguillatún es un término que más bien se halla registrado
en textos de cronistas y viajeros y que se puede leer hasta principios de
este siglo, puesto que actualmente en las comunidades mapuches existe la tendencia
a denominarlo como “KRUZ”11

Como hemos podido constatar en más de 18 altares de Nguillatún
en diferentes lugares de la provincia de Cautín, estos están
ompuestos de una, dos o tres figuras de madera de más o menos dos metros
de altura que se alzan en un lugar del Nguillatún (lugar donde se celebra
el Nguillatún) y siempre mirando hacia el sol naciente (lo más
habitual es la pareja humana representada en este altar – pareja que
bien pueden ser los dioses primigenios).
Estas figuras son indistintamente representaciones antropomorfas o cruces
mapuches como también una figura en que se unen ambas representaciones
en forma muy estilizada.
Pero estas figuras por si solas no constituyen el altar sagrado. Para ello
deben estar “vestidas” con ramas de arboles que den frutos comestibles
(maqui, manzano, pewen o pino araucaria, peral) a diferencia del altar de
Machi que utiliza canelo.
Adosadas a las figuras de madera van las varillas de quilas y las banderas
representativas de lo Caciques adscritos a dicha ceremonia. A los pies de
estas figuras están colocados los metahues – uno por cada jefe
de familia de la comunidad – con mudai. Frente a las “Kruces”,
en estacas enterradas en la tierra se amarra una oveja, un buey, una gallina,
un gallo. Básicamente tal es la disposición completa de este
“Rehue” , con variaciones regionales que o es el caso comentar
en este articulo. Solo entonces, así “vestidas” las Kruces,
pasan a conformar un “REHUE”.
Podemos concluir entonces que este lugar puro y genuino que permite una apertura
hacia lo sagrado y que conceptualmente es denominado “Rehue” puede
ser tanto el altar de uso privativo de la Machi, como el altar de Nguillatún
uso comunitario.
Por antonomasia – su uso reiterado – ha quedado así bautizada,
preferentemente, la escalera o praprawe que utiliza la Machi para su uso ceremonial.
Existe la tendencia, por sus propios usuarios, de denominar como “KRUCES”
al altar utilizado con ocasión del Nguillatún.
Tienen en común, ambos lugares sagrados, que para que adquieran dicho
carácter deben estar vestidos con vegetales que lo transforman en árbol
sagrado, hecho que pretendemos comentar en un artículo posterior.
En su forma externa, como se ha podido apreciar, existen diferencias substanciales;
pero en el sentido religioso que tienen: punto de quiebre entre lo sagrado
y lo profano, centro del universo y manifestación de lo hierofánico,
ambos altares son, conceptualmente, una misma cosa: un REHUE.

BIBLIOGARFIA
Augusta, José de : Diccionario Araucano. Edit. San Francisco
1966 Padre las Casas. Chile.
Erize, Esteban : Diccionario comentado Mapuche – Español.
1960 Cuadernos del Sur. Instituto de Humanidades.
Univ. Nac. del Sur. Buenos Aires.
Eliade, Mircea : Lo Sagrado y lo Profano. Guadarrama.
1981 Barcelona.
Casamiquela, : Estudio de Nguillatún y la Religión Araucana.
Rodolfo Instituto Humanidades. Univ. Nac. de Sur.
1965 Bahía Blanca. Argentina.
Moesbach, Ernesto de : Vida y Costumbres de los Indígenas Araucanos
1929 en la segunda mitad del siglo XIX. Imprenta
Cervantes. Santiago de Chile.





