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Textos. Fotografía.
Un faro de coche como lo vería una hormiga
Hacer fotos supone siempre una agresión, más o menos grave. Como caminar por ahí pisando hormigas. Tampoco es tan simple, claro, pero para mí es un aspecto importante: yo busco una cierta comunicación con lo que fotografío, de alguna manera no agredir demasiado al paisaje, a las personas. Dejarlos autorretratarse si eso es posible. Aunque esto es algo teórico, una actividad mental que me es difícil aclarar dentro de mi cabeza y más todavía expresar. Por otro lado hay una elección de medios técnicos, principalmente en mi caso cámaras. Preferentemente uso cámaras de manejo muy simple, antiguas, de segunda mano, de juguete, o sea cámaras-basura. Pobres aparatos envejecidos prematuramente por la tecnología que lo automatiza todo. Pero las cámaras son como las personas. A algunas se las puede juzgar por el aspecto exterior, pero a muchas otras no. Una cámara agradable y nueva, con suaves curvas y empuñadura anatómica esconde un cerebro implacable, duro, inflexible, que no permite el mínimo fallo de enfoque, de exposición, la mínima desviación. En cambio, dentro de una cámara de plástico malo con un aspecto miserable puede haber un corazón puro, inocente y tolerante, impulsivo. Lo importante realmente es el interior, su manera de ver la luz. La mayoría de las cámaras que tengo funcionan de manera bastante inesperada y aportan siempre un toque personal a las fotos., como un cierto desenfoque, viñeteado, texturas extrañas, reflejos, veladuras. Ya tengo la actitud mental adecuada, ya tengo la cámara. Ahora ¿A qué le saco fotos? En general, a todo lo que se me pone por delante, aunque luego se van repitiendo algunos temas: paisajes,plantas, animales, retratos, la carretera desde el coche, agua, piedras. Y por último, la selección de las fotos. Ahí es donde yo, como cualquier fotógrafo, decido la línea de trabajo a seguir. "La línea de trabajo a seguir": la verdad es que hasta ahora ha sido un camino bastante poco recto hacia lo profundo del mar o algo así (también podríamos decir que es un camino recto como la Carretera Vieja, como la ruta de la famosa guagua Santa Cruz-Granadilla) . Quiero decir que ya me gustaría saber a mí hacia dónde voy. Sé que no me interesa la representación literal de la realidad, el reportaje directo. No sé lo que quiero expresar, si es que hay algo que expresar (en realidad creo que sí hay muchas cosas que contar con fotos), aunque al menos se supone que estas cosas nos enseñan algo de nosotros mismos, algo del mundo. En resumen, sigo haciendo fotos y el mundo sigue siendo extraño. Como un faro de coche visto por una hormiga. (ca. 1998-99) LA FOTO POBRE Hacaia 1985 más o menos empecé a comprar cámaras, entre ellas cámaras viejas, antiguas, usadas y en desuso, que no se habían usado nunca, otras donde vivían cucarachas (en concreto dos cucarachas) de jueguete, negras, azules, metálicas, de plástico, de baquelita, casi todas baratas, muchas de ellas feas. lo que yo llamo cámaras-basura. basura con cariño, sin desprecio. no las compro para coleccionarlas sino para usarlas, transformarlas, romperlas, quererlas, maltratarlas, acariciarlas, llevarlas de viaje y dejarlas en una repisa durante años. a Venecia me llevé aquella Lomo Lubitel (que no hay que confundir con la Lomo de 35 mm) , que no he vuelto a usar desde esa vez, hace 9 años, de formato medio, doble objetivo, una imitación rusa de las imitaciones malas de la Yashica que imitaba a la Rolleiflex; a Lisboa llevé la Diana, a Londres también; a Arlés me llevé una rusa sin nombre claramente visible que parece sacada de una película de 1965; a Florencia me llevé una Capta de baquelita. Cada cámara es disitnta en su manera de enseñarme a ver el mundo. las limitaciones que tienen son también virtudes y rasgos de estilo: viñeteados, caída de luz en las esquinas, borrosidad, deenfoque, granulosidad, Tengo que reconocer que la cámara Diana es un poco especial. De ella me gusta que sea tan ligera y simple de usar, que exponga las fotos en formato cuadrado y que los negativos sean tan pequeños que en rollo de formato medio quede mucho sitio para coger la película on los dedos tranquilaente, me gusta el efecto túnel que deja nítida la zona central y desenfoca ligeramente los bordes, me gusta que se llame Dianay su color azul También me gusta el nombre de la Brownie Chiquita, la forma arquitectónica de la Brownie Baby de baquelita, las líneas elegantes de la Purma Usar una cámara de juguete es una lección de humildad, como bucear sin gafas ni aletas ni tubo, como dibujar sólo con un lápiz y un trozo de papel. Es despojarse de la tecnología y quedarse con los sentimientos. Usar una cámara de juguete es una manipulación, pero toda foto lo es. |