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Yaraví es un grupo musical dedicado fundamentalmente a la música folklórica argentina. Tiene la intención de rescatar obras cuya importancia no siempre ha sido reconocida en los últimos años. Respetando siempre las viejas melodías tradicionales incorpora arreglos vocales e instrumentales renovadores. Pero apuesta siempre por esa característica fundamental en las músicas populares: la sencillez.
En realidad Yaraví nace hace muchos años, en cualquier tarde de invierno, cantando canciones que los padres traían de lejos, del país donde nacieron y los hijos afinaban con el amor del que reconoce algo muy querido.
Está integrado por
Judith Jacovkis, voz
David Jacovkis, voz y guitarra
Gabriel Alejo Jacovkis, voz, guitarra y bajo eléctrico
Andar y andar los caminos es un homenaje a Atahualpa Yupanqui, una de esas raras figuras de la cultura universal que es capaz de llevar las más simples formas de la música folklórica de un país (la extensa Argentina) al más alto nivel artístico. En su obra encontramos las preguntas que asaltan al pensador durante las noches de desvelo, la soledad, las quejas del pobre que no tiene trabajo, la dura vida del hombre de campo, los paisajes de la Argentina. Y sin salirse nunca de las sencillas formas de la copla y de la canción popular.
Yupanqui conocía de lo que hablaba. Trabajó en una cantera de piedras de afilar, fue panadero, hachero en un quebrachal, cargó bloques de sal, peló caña de azúcar, fue empleado de escribanía, periodista, maestro de escuela. Y nunca dejó atrás sus profundos vínculos con esa realidad, su compromiso permanente de mantenerla viva en su obra.
Nuestro espectáculo quiere ser un breve recorrido por el folklore que compuso y/o interpretó Atahualpa Yupanqui, por sus textos, sus poemas. Con todo nuestro respeto y admiración por ese personaje que no necesitó de lo estridente para decir lo que pensaba, y para quien como él decía "el hombre es el paisaje fundamental". En nuestro espectáculo, de la mano de Don Atahualpa, andaremos algunos de los caminos que anduvo él, incansable viajero, conocedor como nadie del folklore argentino, sabedor de penas y alegrías, creador de una canción de protesta que nunca necesitó del grito para hacerse oir:
Siempre bajito he cantao
por que gritando no me hallo,
grito al montar a caballo
si en la caña me he bandeao
pero cantando un verseao
ande se cuenten quebrantos
apenas mi voz levanto
para cantar despacito
que el que se larga a los gritos
no escucha su propio canto.
Yaraví interpreta Andar y andar los caminos y es el responsable de la creación, diseño y arreglos musicales del espectáculo.
Letra: Romildo Risso
Porque no engraso los ejes,
me llaman abandonao;
si a mí me gusta que suenen,
¿pa qué los quiero engrasaos?
Es demasiado aburrido
seguir y seguir la huella;
demasiao largo el camino,
sin nada que me entretenga.
No necesito silencio;
ya no tengo en qué pensar.
Tenía, pero hace tiempo:
ahora ya no pienso más.
Los ejes de mi carreta
nunca los voy a engrasar.
Letra y Música: Atahualpa Yupanqui
Del cerro vengo bajando,
camino y piedra.
Traigo enredada en el alma, viday,
una tristeza.
Me acusas de no quererte;
no digas eso.
Tal vez no comprendas nunca, viday,
porque me alejo.
Es mi destino:
piedra y camino.
De un sueño lejano y bello, viday;
soy peregrino.
Por más que la dicha busco,
vivo penando
y cuando debo quedarme, viday;
me voy andando
A veces soy como el río:
llego cantando
y sin que nadie lo sepa, viday;
me voy llorando.
Letra y música: Atahualpa Yupanqui
¡Qué mala será mi pena,
que sólo sabe penar!
¡Cómo me duele esta pena,
de irme tan lejos de mi Tucumán!
No me asustan los caminos,
ni sombras ni pedregal.
Por muchos que haya en el mundo,
no son los caminos de mi Tucumán.
¡Adiós, mi pago querido,
mi rancho de Raco,
mi lindo sauzal!.
Cuando te cante esta zamba,
¿quién sabe, tu gaucho,
por dónde andará?
Cuando se abandona el pago
y se empieza a repechar,
tira el caballo adelante
y el alma tira pa' trás.
¿Dónde está mi corazón,
que se fue tras la esperanza?
Tengo miedo que la noche
me deje también sin alma.
¿Dónde está la palomita,
que al amanecer lloraba?
Se fue, muy lejos, dejando
sobre mi pecho, sus lágrimas.
Yo tengo una pena antigua: |
Mi sillonero pasuco, Senditas las de mi tierra,
|
Atahualpa Yupanqui
Paris, julio de 1971
Letra y Música: Atahualpa Yupanqui
A los cerros tucumanos
me llevaron los caminos
y me trajeron de vuelta
sentires que nunca
se harán olvido.
Un grillo feliz llenaba
su canto de azul y Enero
y al regresar a los llanos,
yo le iba diciendo
mi adiós al cerro.
Como ese grillo del campo,
que solitario cantaba;
así, perdida en la noche,
también era un grillo,
viday, mi zamba.
Así, perdido en la noche,
se va mi zamba, palomitay.
A los cerros tucumanos
he vuelto en un triste invierno
Tan sólo el monte y el río,
envuelto en mis penas,
pasar me vieron.
La luna alumbraba el canto
del grillo junto al camino
y yo, con sombra en el alma,
pensaba en la ausencia
del bien perdido.
COPLAS DE BAGUALA DEL VALLE CALCHAQUÍ
Letra y música: Atahualpa Yupanqui (Vidala para mi sombra, letra de J. Espinoza)
Letra y Música: Atahualpa Yupanqui
En las arenas bailan los remolinos;
el sol juega en el brillo del pedregal
y prendido a la magia de los caminos,
el arriero va; el arriero va.
Es bandera de niebla su poncho al viento;
lo saludan las flautas del pajonal
y guapeando en las sendas por esos cerros,
el arriero va, el arriero va.
Las penas y las vaquitas
se van por la misma senda.
Las penas son de nosotros;
las vaquitas son ajenas.
Un degüello de soles muestra la tarde;
se han dormido las luces del pedregal
y animando a la tropa, dale que dale,
el arriero va; el arriero va.
Amalhaya la noche traiga recuerdos,
que hagan menos pesada la soledad.
Como sombra en la sombra, por esos cerros,
el arriero va, el arriero va.
Las penas y las vaquitas
se van por la misma senda.
Las penas son de nosotros;
las vaquitas son ajenas.
Y prendido a la magia de los caminos,
el arriero va, el arriero va...
Hay un rincón en el cielo
donde moran los quichuistas,
donde cantan chacareras
al llegar la tardecita.
Al llegar la tardecita,
corazón estremecido,
anda el Soco tarareando
para el Cachilo dormido.
Para el Cachilo dormido,
florcita salavinera,
llegando los carnavales,
se le ha'i volver chacarera,
Letra y Música: Atahualpa Yupanqui
Yo no le canto a la luna
porque alumbra y nada más;
le canto porque ella sabe
de mi largo caminar
¡Ay, lunita tucumana,
tamborcito calchaquí;
compañera de los gauchos,
en las sendas de Tafí!
Perdido en las cerrazones,
¿quién sabe, viditay, por dónde andaré?
Mas cuando salga la luna,
cantaré, cantaré
a mi Tucumán querido;
cantaré, cantaré.
Con esperanza o con pena,
en los campos de Acheral,
yo he visto a la luna buena
besando el cañaveral.
En algo nos parecemos,
luna de la soledad:
yo voy andando y cantando,
que es mi modo de alumbrar.
Letra: Atahualpa Yupanqui
Música: Pablo del Cerro
Aquí canta un caminante,
que muy mucho ha caminado
y ahora vive tranquilo,
en el Cerro colorado
Largo mis coplas al viento,
por donde quiera que voy.
Soy árbol lleno de frutos,
como plantita e mistol
Cuando ensillo mi caballo,
me largo por las arenas
y en la mitad del camino,
ya me he olvidado de las penas
Caminiaga, Santa Elena,
El Churqui, Rayo Cortado:
no hay pago como mi pago.
¡Viva el Cerro Colorado!
A la sombra de unos talas
yo he sentido, de un repente,
a una moza que decía:
"-sosiegue que viene gente".
Te voy a dar un remedio,
que es muy bueno pa las penas:
grasita de iguana macho,
mezcla'ita con yerba buena
Chacarera de las piedras,
criollita como ninguna:
no te metas en los montes,
si no ha salido la luna
Caminiaga, Santa Elena,
El Churqui, Rayo Cortado:
no hay pago como mi pago.
¡Viva el Cerro Colorado!
Atahualpa Yupanqui
Si una guitarra triste me dijera
que no quiere morir entristecida,
me pondría a rezar sobre su herida
con tal de recobrar su primavera.
Si un trovador me pidiera
un poquito de luz para su vida,
toda la selva en fuego convertida
para su corazón yo le ofreciera.
Mas, de poco valió la proclamada
pujanza de mi anhelo, si callada
la muerte te llevó, Daniel Reguera.
Pasa tu zamba por la noche oscura,
y el eco de tu voz en la llanura
sigue buscando luz y primavera.
Mar del Plata, febrero de 1965
Letra y música: Daniel Reguera
Letra: Atahualpa Yupanqui
Música: Segundo Aredes
Viditay, ya me voy
y se me hace que no he 'i volver.
¡Malhaya mi suerte tanto quererte, viditay
y tenerte que perder!
¡Malhaya mi suerte tanto quererte!
Viene clareando mi padecer.
Al clarear yo me iré
pa los pagos del Chaquivil
y hasta las espuelas te irán diciendo:
-Viditay, no te olvides de mí.
Zamba sí, pena no;
eso quiere mi corazón;
pero hasta la zamba se vuelve triste,
viditay, cuando se dice adiós.
Viditay, ya me voy
y se me hace que no he 'i volver.
¡Malhaya mi suerte tanto quererte,
viditay y tenerte que perder!
¡Malhaya mi suerte tanto quererte!
Viene clareando mi padecer.
Letra Y Musica: Atahualpa Yupanqui
Yo encontré esta chacarera
penando en los arenales
por un criollo barranqueño
que ya no ha´i ver los jumiales.
Así cantaba un paisano
paisano salavinero
debajo de un algarrobo
y en una tarde de enero.
Ya me voy, ya me voy yendo
pa´l lao de Chilca Juliana...
¡Ay viditay nadie sabe
las que pasaré mañana!
Barrancas, tierra querida
te dejo esta chacarera,
viditay ama concaichu
a quien se va campo afuera...
Mi negra se me lo ha ido
pa´l lao de Chilca Juliana,
se ha llevao caballo, sulky,
el bombo y la damajuana.
Quisiera ser arbolito
ni muy grande ni muy chico,
pa´darle un poquito ´i sombra
a los cansaos del camino.
Ya me voy, ya me voy yendo
aspa sumaj, Salavina,
tal vez que ya nunca vuelva
a contemplar tus salinas.