
Aparicio transita alrededor de la manzana en donde vive. Su recorrido circular se repetirá constantemente casi en estado de trance desde su habitación sobre la ventana clausurada del vecino.
Una farola, gente paseante como yo, un perro sacado a la acera mientras un viejecillo observa cómo el sol va cambiando. Mis pasos resuenan y no concibo más nada que mi presencia en este espacio, en este mundo trastocado que me contiene. He decidido abrir la ventana, la ventana que llevaba en mí cerrada, llena de apariciones, como mi nombre1.
Dotar de un nombre a un objeto es un acto completamente animista, un acto mágico, el objeto que construimos es una imagen (imago), cuyo nombre es la de Aparicio. Siendo Aparicio una aparición, un recuerdo trastocado. Dotamos a la ventana clausurada una “nueva vida”. Construimos un espacio nuevamente ocupado por nuestro aparecido que medita su condición, que por tanto se escapa a su corporeidad y se materializa como imago.
Lo observamos de espalda, meditante y absorto en su transcurrir, vulnerable y solitario. Aparicio pretende ser cualquiera, ser el anzuelo que atrape al espectáculo de la visión.
Diseño de simulación: Jorge Alvarez Troitiño
Producción y edición de vídeo: Bárbara Mateos
Idea y proceso: Erick Miraval
APARICIO EN ESPERA from jorge troitiño on Vimeo.