
Aparezco, me auto construyo. Porque el sujeto se transforma en lo que es representándose a sí mismo.
Dialogo, establezco un acuerdo entre lo privado y lo público, y tras intensas dilaciones llegamos a un trato en el que mi privacidad se hace pública.
Su representación e interpretación serán trasformadas en el camino de forma a veces idiota, otras sorprendente, y la espectadora (oyente, lectora, experimentadora, …) imaginará y construirá su propia versión acorde a sus experiencias y a través de las mías. Podremos soñar juntas en el acto de contar.
Porque las historias vividas, aunque transformadas a través de la subjetividad de la narradora, causan mayor efecto de verdad, de realidad, pueden ser saboreadas, tocadas e incluso olidas.
Llegan profundo, señoras, son de carne y hueso, corazón y vómitos, de manos manchadas de grasa de bicicleta.
